Voluspa Jarpa: “Cuando te enfrentas a un archivo borrado, te enfrentas al poder en una imagen”

Voluspa Jarpa

A propósito del Día Internacional de los Archivos, que se celebra cada 9 de junio, Facultad de Artes UC conversó con Voluspa Jarpa acerca del trabajo que ha desarrollado por casi 20 años a partir de diferentes archivos.

El primer momento que los archivos llamaron la atención de la académica de la Escuela de Arte UC, Voluspa Jarpa, fue cuando, tras las presiones internacionales, Estados Unidos comenzó a desclasificar documentos secretos sobre la relación de la CIA y la dictadura de Augusto Pinochet. Estas casi 250 mil páginas, censuradas y en inglés, llamaron su atención no como artista, sino como ciudadana. “Me produjo expectativa sobre cómo iba a cambiar o por lo menos iba a poner en tensión la forma en que se ha escrito la historia en Chile y particularmente, la historia del Golpe”, cuenta la artista.

Aunque en 1998 comenzó a desarrollar sus primeros ejercicios, Voluspa demoró al menos 10 años en abandonar la zona de comodidad, que era la pintura, y poder articular “estrategias artísticas más eficientes”, como las presentadas en 2016 en la exposición “En nuestra pequeña región de por acá”, curada por Agustín Pérez Rubio en el Museo de Arte Latinoamericano de Bueno Aires (MALBA). Allí, la propuesta artística relacionó los documentos desclasificados de los Servicios de Inteligencia de EE.UU de 1948-1994 sobre diferentes países latinoamericanos, con el mundo del arte, en particular, con el Minimalismo norteamericano.

¿Por qué crees que la pintura no funcionaba?
Fue un problema de representación. Un archivo es un fragmento de una verdad y si tú transformas esa imagen en una representación, lo llevas al campo simbólico, pero no al campo de la verdad que significa un documento, que es la diferencia entre una película de ficción y un documental. El material mismo significaba una verdad histórica y la representación de la pintura no servía para eso. Un terreno simbólico rebajaba ese potencial de verdad que tenían estos documentos.
Eso me llevó a tener que abandonar la pintura y a encontrar estrategias en las que yo pudiera mantener esa relación que provenía del documento de archivo, que tienen que ver con la verdad de los hechos, no con las verdades construidas por la historia.

 

Hay una dependencia y falta de soberanía que tú puedes leer en esos archivos. La sociedad nunca estuvo preparada para recibirlos, y no solamente la sociedad chilena, a la sociedad latinoamericana le cuesta mucho verse reflejada en esta situación de colonialismo.

 

¿La percepción de las personas cambió cuando modificaste la materialidad de las obras?
En el tiempo sí, pero eso fue un trabajo de recepción también. Era un material que las personas no querían ver, traumático, que revela una relación colonial de la historia de Chile con respecto a Estados Unidos y eso es algo que no necesariamente se quiere asumir. Hay una dependencia y falta de soberanía que tú puedes leer en esos archivos. La sociedad nunca estuvo preparada para recibirlos, y no solamente la sociedad chilena, a la sociedad latinoamericana le cuesta mucho verse reflejada en esta situación de colonialismo. Las obras buscaron siempre estrategias de diseminación y difusión del material, y de poder hacer que la experiencia de enfrentarse al material para los espectadores fuera no solamente un shock en donde salen corriendo sin querer mirar, sino, una muestra para que la gente se acerque. Transformar la apreciación de los archivos en una experiencia estética.

¿Cuáles fueron tus estrategias para seleccionar entre estos archivos?
Dependiendo de la obra son distintas estrategias, la primera y más evidente fue entender que la censura visible en estos documentos permite, paradójicamente, su desclasificación, ya que al estar borrado pasa a estar en el régimen de la imagen y no en el régimen del texto. Este material tiene esa ambigüedad de pasar del texto a la imagen y viceversa. También había una necesidad cronológica y de seleccionar los documentos donde la intromisión de Estados Unidos y su relación con la élite dispuesta a la intervención, era más evidente. Este es un criterio historiográfico-político, mientras que el primero es más bien visual-estético. Estético pero también político, porque cuando te enfrentas a un archivo que está completamente borrado, te enfrentas al poder en una imagen, el poder que administra la información. Yo diría que fueron estas dos tensiones, de ordenar la información y por otro lado dimensionar una imagen simbólica a partir de los archivos, los elementos de edición. También tiene que ver con dar una imagen que represente la monumentalidad de ese material. Que sean millones de archivos sobre América Latina hace que sea brumador acercarse a él.

A nivel burocrático ¿tuviste dificultades para acceder a estos archivos?
El acceso a ellos cambió de acuerdo a la política estadounidense. Clinton los desclasificó en un sitio web, donde bajé todos los de Chile. Después, cuando vino Bush se disponen solo para ciudadanos de EE.UU, entonces, para conseguir los archivos del cono sur y luego de América Latina, tuve que pedirle a un amigo sus accesos para ir sumando los otros archivos. Lo hicimos entre varios, desde distintos IP, pensábamos que la CIA nos estaba viendo ja ja ja.

 

En una pequeña región de por acá

Foto: En nuestra pequeña región de por acá. MALBA.

 

Tras todo el trabajo que has desarrollado ¿en qué etapa te encuentras?
Estoy cerrando el trabajo con los archivos y ya son casi 20 años. Creo que es suficiente.

¿Por qué?
Creo que ya hice todas las gracias que se me ocurrieron con los archivos. Aunque es un problema de energía también, porque estoy cansada de leer archivos, física y emocionalmente. Tuve un punto de quiebre al leer tanto archivo de inteligencia, con un lenguaje tan distópico. Provoca un pesimismo frente a la humanidad muy difícil de soportar, es una energía que te lleva a una cosa personal, porque uno lo procesa personalmente y lo que me produjo emocional e intelectualmente fue lo que dio origen a la forma de la obra. Es un método creativo un poco desgastante. El archivo tiene una dimensión emocional y sicológica que está lleno de masacre, muerte y destrucción. Esto no quiere decir que en 10 años más no retome la obra, pero por ahora quedó cerrado con la exposición de MALBA y todo lo que conllevó.

¿Te sentiste responsable de transmitir lo que estabas trabajando?
Sí, fuertemente. De hecho yo creo que fue esa responsabilidad la que me sacó de Chile para ir a Latinoamérica. Cuando lo terminé sentí sacarme de encima un peso gigante, una cosa delirante de asumir.

El archivo te da el dato duro, fome y crudo de la realidad, y eso tiene algo vertiginoso porque una vez que estás ahí, alguien lo tiene que trabajar para que otros lo puedan seguir haciendo.



Desde esta experiencia y pensando en los estudiantes que quieren trabajar con archivos ¿Crees que éstos le entregan un plus al trabajo artístico?

Sí, entregan una dimensión del “real” que no te lo entrega la imagen, el trabajo intelectual o de autor. Entrega una dimensión sobre de qué se trata la realidad. Estos archivos que son secretos, están escritos en un lenguaje al que tú nunca tienes acceso, que es un lenguaje del poder burocrático que está planeando y que te lo está contando, que afecta a países y personas. Es una hiperrealidad que no te la da la narrativa, ni la ficción, ni el símbolo. El archivo te da el dato duro, fome y crudo de la realidad, y eso tiene algo vertiginoso porque una vez que estás ahí alguien lo tiene que trabajar para que otros lo puedan seguir haciendo.

¿Alguna autoridad te ha increpado por tu trabajo?
No, aunque creo que hay muchas maneras de presionar para que uno deje de hacer lo que está haciendo. El silencio, la exclusión, son maneras mucho más eficientes para demostrar poder real. Lo bueno del arte es que es una fisura, y aunque tú no quieras verlo, terminas viéndolo igual. Por ejemplo, la exposición del MALBA salió en todas partes del mundo excepto en El Mercurio. New York Times, Washington Post, El País y La Tercera, porque La Tercera no tiene a su dueño en la primera línea de la desclasificación.