24 de agosto de 2026

Por César Cortés
¿Cómo suena un país que busca convertirse en moderno? Esa es una de las preguntas que atraviesa la investigación doctoral de Hugo Muñoz, estudiante del Doctorado en Artes con mención en Música, quien durante agosto se convirtió en uno de los finalistas del concurso Tesis en Tres Minutos (3MT® UC) 2026, iniciativa de la Escuela de Graduados UC que desafía a estudiantes doctorales a comunicar sus investigaciones de forma breve y en inglés frente a una audiencia no especializada.
La tesis de Muñoz estudia la posible influencia del compositor alemán Richard Wagner en la composición musical orquestal en Chile entre 1890 y 1930. Sin embargo, la investigación no busca únicamente determinar si Wagner influyó o no en los compositores chilenos. Su propuesta utiliza este fenómeno como un punto de entrada para observar un proceso mucho más amplio: la manera en que Chile comenzó a relacionarse con las ideas de modernidad provenientes de Europa y cómo estas fueron recibidas, transformadas y adaptadas localmente.
“La posible influencia de Wagner es un microcosmos dentro del macrocosmos de la naciente modernización de Chile”, explica Muñoz.
Para abordar esta pregunta, Hugo recurre a una perspectiva interdisciplinaria que cruza musicología, historia y estudios de transferencia cultural.
Durante el período estudiado, explica, Alemania y otros países europeos constituían importantes referentes para los sectores chilenos interesados en el progreso y la modernización. Este proceso también alcanzó a las instituciones culturales y musicales.
“Las orquestas en Chile empezaron a tener un desarrollo muy sostenido en el tiempo gracias a las instituciones”, señala. En este contexto, el desarrollo del Teatro Municipal y posteriormente de instituciones vinculadas a la enseñanza musical contribuyeron a la consolidación de una escena de música docta en el país.
Pero Muñoz propone mirar este proceso con cautela. Más que pensar en una simple relación en la que Europa “influye” y Chile recibe pasivamente esas ideas, su investigación busca comprender qué ocurre cuando una práctica cultural se desplaza de un contexto a otro.
Para ello utiliza el concepto de transferencia cultural, que permite estudiar tanto el lugar de origen como el de llegada, pero también aquello que ocurre durante el propio proceso de circulación.
“No absorber, sino tomar esto y hacerlo propio”, resume el investigador.
Uno de los casos que aborda su investigación es el del compositor chileno Pedro Humberto Allende, cuya obra permite observar esta tensión entre las referencias europeas y la búsqueda de elementos propios.
Allende recibió influencias de compositores europeos como Wagner, Debussy, Ravel y Richard Strauss, pero al mismo tiempo desarrolló un interés por elementos provenientes de la realidad local. Un ejemplo es La voz de las calles, obra orquestal construida a partir de pregones callejeros que podían escucharse en Santiago a comienzos del siglo XX.
Para el musicólogo, este tipo de obras permite observar cómo un lenguaje musical proveniente de Europa podía ser utilizado para representar experiencias y sonidos locales.
“Es una chilenización de ese lenguaje”, explica, aunque inmediatamente matiza la expresión: no necesariamente se trató de un proceso deliberado o impuesto, sino de una transformación que ocurrió en el contacto entre distintas tradiciones.

Por César Cortés
Por eso, uno de los desafíos de su investigación consiste precisamente en reconstruir esas redes de circulación. ¿Cómo llegó una determinada obra o idea musical a Chile? ¿Quién la escuchó? ¿Dónde se interpretó? ¿Por qué comenzó a interesar? ¿Qué elementos se conservaron y cuáles cambiaron en el camino?
“Son redes muy difíciles de construir”, reconoce. “Las redes de influencias, las redes de traslados de cosas culturales, que ya por disposición son inmateriales, son muy difíciles de rastrear”.
La investigación también permite observar las contradicciones de la idea de modernización que predominaba durante la época.
El Chile que aparece en las fuentes que estudia Muñoz —principalmente prensa y documentación institucional— es un país interesado en conceptos como progreso, modernidad y prosperidad, y que miraba hacia Europa como uno de sus principales referentes.
Sin embargo, el investigador advierte que ese proceso no representaba necesariamente a toda la sociedad.
“Lo que yo estoy estudiando de Chile ya tiene un sesgo”, plantea. Las fuentes disponibles permiten acceder principalmente a determinados sectores sociales y culturales, mientras que una parte importante de la población queda fuera del registro.
Esta conciencia sobre las limitaciones de las fuentes es también parte de su aproximación metodológica. Para Muñoz, estudiar la música orquestal de este período no significa afirmar que ella represente por sí sola a todo Chile, sino entenderla como un pequeño espacio desde el cual observar procesos mayores.
“Es un lente. Es un pequeño cosmos dentro del cosmos”.
La idea se relaciona con la metodología de la microhistoria, particularmente con el trabajo del historiador italiano Carlo Ginzburg, que inspira parte de su aproximación: estudiar un fenómeno aparentemente acotado para encontrar, a través de él, señales que permitan comprender transformaciones más amplias.
La participación en Tesis en Tres Minutos significó para Muñoz enfrentarse precisamente a uno de los desafíos que también reconoce dentro de su propia disciplina: cómo hablar de investigación especializada sin perder al público en los tecnicismos.
“En la academia también es importante tratar de no subestimar a los lectores, pero tampoco sobreestimarlos”, plantea.
Actualmente, Muñoz se encuentra desarrollando el primer capítulo de su tesis doctoral. El proceso, reconoce, ha estado acompañado tanto de entusiasmo como de ansiedad, particularmente frente a lo desconocido que implica una investigación de largo aliento. Pero esa incertidumbre también se ha convertido en parte del aprendizaje.
“Más que aprender a combatir la ansiedad, hay que aprender a vivir con ella. E incluso aprender a sacarle partido”, reflexiona.
La pregunta, por ahora, permanece abierta. Y en esa búsqueda, una figura como Wagner se convierte en mucho más que un compositor europeo: es una puerta de entrada para observar cómo Chile escuchaba, seleccionaba, transformaba y hacía propias las ideas culturales que circulaban por el mundo durante su proceso de modernización.

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