XXX Festival de Música Contemporánea cierra con el estreno absoluto de una pieza interdisciplinar

11 de noviembre de 2021


El próximo sábado 13 de noviembre, a las 19:00 horas, el Instituto de Música transmitirá el estreno absoluto de FlapD-0.506: estudio de comportamientos impredecibles (2021), instalación y performance musical sin principio ni fin del compositor Cristián Morales Ossio, desarrollada junto a Camila Rojas Cannobbio, desde la dirección de movimiento, y Valentina Serrati, desde la dirección creativa y visual.

Pequeñas diferencias en una sola variable tienen efectos profundos en el desarrollo posterior de un sistema dinámico, o en este caso, de una partitura. A partir del algoritmo de Edward Norton Lorenz, a quien se le atribuye la noción de efecto mariposa, el compositor Cristian Morales-Ossio creó una pieza cuyas manifestaciones escénicas están condicionadas por este movimiento, y por tanto, son impredecibles.

Bajo el título FlapD-0.506: estudio de comportamientos impredecibles (2021), el académico UC  presenta una instalación y performance musical, compuesta para intérpretes de movimiento, saxofones, guitarras eléctricas, y dispositivos visuales y electroacústicos. Su estreno absoluto será el próximo sábado 13 de noviembre, a las 19:00 horas, en el marco de la trigésima versión del Festival de Música Contemporánea UC.

Esta obra va a ser una experiencia distinta al resto del programa, ya que no se observa hacia el escenario, sino que como público vamos a poder rodear y experimentar la música contemporánea desde otro lugar”, adelanta Miguel Farías, profesor de Música UC y coordinador del festival, quien también destaca la elección de instrumentos y el fluir equilibrado de las distintas disciplinas presentes en la pieza.

Sigue su transmisión en vivo aquí.

Una obra sin principio ni fin

En un primer momento la partitura de esta pieza aparecerá tal cual, sin modificarse. Luego, tomando elementos de la partitura, los intérpretes se dejarán guiar de manera improvisada por este algoritmo. Lo que a veces acelera o se ralentiza, ubicándose en distintos puntos del plano. 

De acuerdo al compositor, la idea era hacer una obra sin principio ni fin. “En los mismos ensayos nosotros nos subíamos en una suerte de carrusel, en cualquier parte, y salíamos, también, en cualquier parte. Por lo tanto, los 45 minutos que dura la obra son una condición arbitraria. Es decir, nos subimos al carrusel en un momento y salimos a los tres cuartos de hora”, explica el académico del Instituto de Música, Cristian Morales-Ossio.

“De alguna manera el movimiento propio del algoritmo nos guía, por ejemplo, en velocidad. Imprime una característica de tiempo en lo que está sucediendo. Además, organiza lo que llamamos las partituras, sincronizando todos los elementos que están sucediendo en ciertas coordenadas del algoritmo. Si este avanza hacia el norte, allí se va a encontrar con algunas coordenadas que van a disparar partituras que se tienen que ejecutar en vivo. Se trata de una interpretación de ese movimiento, que se aproxima a una instalación”, cuenta Morales-Ossio.

Esta creación fue financiada por la Dirección de Artes y Cultura UC. Además, el propio festival cuenta en esta edición con financiamiento de un Fondo de la Música del Ministerio de las Culturas.

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