Ópera, educación y acceso a la cultura: las definiciones de Miryam Singer

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Miryam Singer en el Municipal de Santiago, donde el próximo año montará Madama Butterfly. Su trayectoria de 25 años como solista, sus 25 años como directora de ópera y diseñadora escénica, y su labor como formadora en la Universidad Católica, fueron claves en la decisión del jurado.

La profesora del Instituto de Música UC y directora de Artes y Cultura de la Universidad Católica acaba de recibir el Premio Nacional de Artes Musicales. Aquí, destacamos las declaraciones que la soprano, regisseur y arquitecto ha realizado a la prensa en las primeras 24 horas. Son sus definiciones sobre ópera, educación y acceso cultural.

Al mediodía del 7 de septiembre, la noticia corrió como un reguero de pólvora: el Premio Nacional de Artes Musicales 2020 era para la soprano, directora de ópera y arquitecto Miryam Singer, quien es directora de Artes y Cultura de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Católica y profesora del Taller de Ópera en el Instituto de Música UC.

Justamente la labor que esta artista ha realizado desde esos cargos, fue destacada por el rector de la UC, Ignacio Sánchez, en tanto “ha permitido extender los efectos benéficos de la música y de las artes a toda la comunidad, por medio de iniciativas como Artifica la UC, que fomentan el desarrollo de las artes, los artistas, el público y la cultura del país”. El rector Sánchez, especificó, además, que “su labor de maestra de ópera ha dejado una huella imperecedera, como lo atestiguan los logros de varias generaciones de cantantes que fueron sus alumnos en el aula o cantaron bajo su dirección en el ámbito profesional”.

También la directora del Instituto de Música UC, Karina Fischer aplaude su contribución. “Hablar de Miryam Singer es sinónimo de ópera, de amor y pasión por la ópera. Es difícil referirse a su aporte desde un solo lugar, porque ella conoce todos los espacios, y eso le da una riqueza a su mirada. Miryam conoce el escenario, ha vivido el escenario, conoce lo que es la dirección artística, lo que es ser una regisseur, y lo que demanda una producción. Entonces puede tener una visión amplia, de todas las aristas que confluyen en una expresión artística como la ópera”, comenta.

Destaca, además, que la profesora tiene a su cargo dos cursos en el Instituto de Música UC. “En el Taller de Ópera, ella despliega todo su conocimiento, su pasión y experiencia en los años que se ha desarrollado como cantante, como regisseur y como productora. Es un taller que acompaña varios semestres a los alumnos de la carrera de canto, quienes aprenden a preparar un rol, a trabajar el manejo del escenario, del gesto, vestuario, en fin, a construir un personaje. Es una experiencia muy importante en la formación de los alumnos y, en las ocasiones en que se ha podido concretar el montaje de una ópera, es un aporte más porque se logra la experiencia del ejercicio real de la profesión”, explica Fischer.

El otro curso forma parte del plan de formación general y, por lo mismo, puede tomarlo cualquier alumno de pregrado: La Experiencia de las artes. “Este curso surge de la motivación, el conocimiento y el compromiso con el arte de Miryam Singer, y acompaña a los estudiantes tanto en el saber teórico como práctico de las artes. Tiene profesores invitados por áreas y actividades para vivir las artes, en temáticas como ópera, música sinfónica, cine, teatro, artes visuales, arquitectura, poesía. Además de los conocimientos más teóricos, tiene una parte práctica de asistir a conciertos sinfónicos, óperas, de observar arquitectura, de visitas a museos, entonces es un curso bien dinámico, y es una muestra también del compromiso de Miryam por el arte”, enfatiza Karina Fischer.

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Miryam Singer: en sus propias palabras
Apenas fue informada del premio, Miryam Singer aclaró que estaba parada sobre los hombros de tres “gigantas” que la precedieron: Margot Loyola, a quien conoció en su infancia como profesora de su madre, y a sus propias maestras, la pianista Elvira Savi y la contralto Carmen Luisa Letelier.

“Agradezco a mis alumnos, a todos los trabajadores y trabajadoras de la ópera y a la gente que nos ha apoyado. Me acuerdo, por ejemplo, de aquel público en Santiago Poniente que una noche fue a vernos cantar, arropados con sus mantitas. Agradezco a la Universidad Católica, a la que debo estar acá. Agradezco a su rector”, detalló.

Desde allí en adelante, fue consultada por la prensa por las más diversas temáticas. Aquí presentamos una selección de las más decidoras definiciones que la profesora expresó en esas primeras 24 horas.

El oficio de hacer ópera: una posta
“Me tomo este premio con mucha humildad y, de alguna manera, me siento llevando la bandera colectiva de la ópera. Hacer ópera, a mi juicio, es un oficio y una misión que se compara con el de barrer las catedrales, cuidar los museos, abrir una galería de arte, limpiar el camino que lleva a las pirámides. Con esto quiero decir que la ópera es una catedral del conocimiento colectivo y, en ese sentido, me siento una trabajadora de esta catedral. Primero me tocó honrar a su creador, Claudio Monteverdi, de quien tuve el honor de estrenar en Chile su ópera Orfeo, creada hace 400 años”.

La postergación histórica de las mujeres
“Este premio significa un reconocimiento a la mujer e implicar dar una vuelta a la página a la historia de la humanidad. Espero que entremos a otra donde ya no existan estas diferencias, a excepción de la biológica. Espero pertenecer a la última generación de mujeres que estaban al otro lado: ahora estamos todos juntos”.

“Esto es una lucha que empezaron las mujeres y les recuerdo que la primera que escribió los derechos femeninos fue guillotinada (Olympe de Gouges, en 1792). Y quien luego articuló estos derechos y los transformó en una obra filosófica fue Mary Wollstonecraft, una gran mujer, que justamente lo hizo al año siguiente de la muerte de Mozart, en 1792. Con esto quiero decir que creo que estamos llegando al fin de una época”.

“Estoy recibiendo el premio como una representante del género que ha sido históricamente pospuesto, y estamos abriendo una nueva hoja en la historia de la humanidad, esta es una nueva era y espero ser la última persona que gana un premio en tanto mujer, que de aquí para adelante no exista ese distingo”.

“Como directora de ópera, siempre he trabajado en un terreno masculino. Si examina la escena operática internacional no va a encontrar una mujer que sea cantante, directora de ópera y además diseñadora. No estoy segura de que exista un hombre que pueda reunir esas tres competencias, pero ciertamente no hay mujeres que lo hayan hecho. El hecho de que soy una mujer haciendo un trabajo que invade y ocupa un lugar tradicionalmente reservado para tres hombres, hace distinta mi trayectoria”.

“Todos los niños y jóvenes tienen derecho a disfrutar la ópera”
“Todas las áreas del conocimiento necesitan un mapa y un guía. Es como cuando uno va a una nueva ciudad, y no habla el idioma local. Lo mismo pasa con todo el conocimiento humano, incluyendo la ópera. Nuestra misión es entregar ese mapa y esa guía, poner a las futuras generaciones desde pequeñitos en contacto con esta forma de música, que es una de las formas más excelsas de las que toman las artes, multidisciplinar, interdisciplinar. Para conocerlas, hay que tomarles el gusto y por eso es necesario educar a los niños desde pequeñitos. Si no, esto se va a perder, y nadie quiere perder un saber que nos ha costado cientos de años en conquistarlo. Nosotros estamos aquí para hacer esa pega, porque todos los niños y jóvenes y todo el mundo tiene derecho a saber de ópera, conocerla y disfrutar de uno de los placeres que nos entrega nuestro paso por la vida. Ésa es mi vocación”.

Sólo falta voluntad para democratizar la ópera en Chile
“Para gustar de algo se necesita familiarizarnos con ese algo, y la familiarización viene cuando se producen muchas visitas a ese algo. Para eso, necesitamos fondos y grandes espacios. Las universidades tenemos mucho camino andado en el sentido de que hemos formado durante muchos años una gran cantidad de cantantes, y este país produce voces maravillosas. Dios mío, cuando yo escucho a nuestros alumnos me emociono de pensar cómo es posible, la calidad de la producción vocal en este país va cada vez mejor. Hemos creado una capacidad profesional extraordinaria, tenemos los técnicos, tenemos los creativos. Tenemos todo en este país, falta naturalmente la voluntad y en ese sentido me siento responsable de seguir liderando iniciativas para dar a conocer y para llevar a los niños y a los jóvenes, porque nada se gusta sólo con una vez. El proceso de democratización de la ópera empezó en 1637 en Venecia. Tenemos que persistir en ello”.

El costo versus beneficio de montar una ópera
“Sin lugar a dudas la ópera es uno de los objetos más costosos que existen en el mundo. Lo que la hace grande es la presencia viva de centenares de personas en un espacio. En el foso, una orquesta de 70 músicos, arriba del escenario fácilmente 70 cantantes del coro, otros tantos bailarines, solistas. Son centenares de personas aparte de todo el equipo técnico, los que hacemos escenografía, soldadores, carpinteros, pintores, costureras, planchadores. Pero como yo produzco óperas, conozco la cantidad de personas que se benefician de una producción, y el maravilloso efecto distributivo que tienen esos fondos. Creo que debiera ser un proyecto país, en donde el país toma una decisión de distribuir esos fondos a través de proyectos de ópera. En Chile estamos preparados para hacerlo porque hay muchísimas personas que han aprendido el oficio de hacer ópera. Debiera ser una decisión política a nivel país, así como se toma la decisión de cuidar y de reconstruir una catedral”.

“La ópera es tan fácil de apreciar como una canción folclórica”
“Podemos hacer algo para poner a disposición de las generaciones futuras de este país no sólo el rap, que es una cultura, no sólo la música popular, que también es cultura y es muy importante que exista, sino también este género, que es tan fácil de apreciar como una canción folclórica. Sólo necesitamos visitarla. Hemos escuchado tantas veces Gracias a la Vida que está encriptada en nuestras células, y un aria de ópera es igual de sencilla. Palabra que sí. Pero se necesita frecuencia. Se necesita ser asiduos de ese universo porque la verdad es que es muy fácil”.

“El premio es un espaldarazo a la ópera”
“El premio es un gran espaldarazo a la ópera, una demostración que la ópera puede instalarse igual a igual con el resto de las músicas, en mi corazón no creo que no hay ninguna diferencia entre formarse en la ópera, como público, a formarse en la música popular o folclórica, porque en términos de dificultad no es distinto, son simplemente otras maneras de hacer música. Hay que educar porque es un gusto y, como todos los gustos, es inducido por la familiaridad. Cuando a uno niño se lo expone desde que tiene cero años, a un tipo de música, va incorporando esos sonidos hasta que se le mete en el ADN, entonces cuando crece, ese ambiente sonoro le es familiar, le es connatural al aire que respira. Con la ópera sucede lo mismo. Y la ópera tiene el plus de que en su producción participan muchísimos profesionales, distintos tipos de saberes, disciplinas y personas que están preparadas en Chile para realizarlas con excelencia. El hecho de que me hayan dado este premio significa que el país asume un compromiso. Expongamos a los niños igual que al rock, en igualdad de condiciones”.

“Como país, le debemos un reconocimiento a la música de tradición oral”
“Concuerdo en que hay crear un premio nacional para reconocer la música popular, de la misma manera como se creó hace muchos años atrás el premio nacional para la música de tradición escrita. Porque una canción de música popular es exactamente lo mismo que una canción escrita por Schubert, tiene la misma estructura clásica, y lo único que cambia es que hoy día a lo mejor tiene un poquito más de percusión, instrumentos electrónicos y otra forma de emitir, pero es lo mismo. Creo que el país efectivamente le debe un reconocimiento a los músicos de tradición oral, como es el caso de la música popular. Es una necesidad y por supuesto, si de algo sirve que el jurado tan generosamente me haya adjudicado este premio, yo voy a trabajar para que eso exista. Es un compromiso”.

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La oficina salitrera Victoria y el amor por el desierto
“Me gusta mucho el desierto, porque mi papá me enseñó a apreciarlo. Él nació en Berlín, arrancó en 1939 y llegó a Chile. Acá estudió ingeniería y se fue al norte, y allá conoció a mi mamá y se enamoró de ella y del desierto. Cuando era pequeñita, me quejaba de que todo fuera tan seco, pero mi papá me hacía mirar los diferentes colores que había en el ocaso”.

“La ópera tiene muy pocos secretos para mí”
“Nací dibujando y cantando. Además, yo tenía un tío que era concertino en una orquesta en Alemania hasta que llegaron las leyes judías. Entonces mi mamá me cuenta que a los dos años me llevaron a Valparaíso a conocerlo, y él dijo ‘Esta niñita tiene que ser músico porque tiene muy buen oído’. Recuerdo mi primera presentación en público a los cuatro años, y mis primeros dibujos a los cinco años. Tengo una formación en el sonido y en el espacio, entonces yo me conecto con ambas dimensiones de la ópera desde mi ADN. Yo creo en el Gesamtkunstwerk (la obra de arte total), las veo en sus tres dimensiones. La ópera tiene muy pocos secretos para mí”.

Su rol preferido: Violetta, de La Traviata, de Giuseppe Verdi
“Es el más redondito, más completo. El más complejo, desde el punto de vista vocal e interpretativo. A medida que pasa el tiempo voy conociendo mejor el rol, y puedo interpretarlo a través de otras cantantes. Uno como maestra, se va realizando a través del trabajo de sus alumnos. Lo bonito es cuando te encuentras cantantes que tienen la ‘cortina abierta’ y tienen el espíritu receptivo, y tú les puedes entregar todo lo que sabes. Eso casi más lindo que estar cantándolo uno. Es muy lindo ver cómo esa cantante se va llenando de diferentes ángulos y puede hacer de su propia interpretación una interpretación más rica, más llena. Y las últimas dos mujeres a las que dirigí, que son Marcela González y Pamela Flores, son grandes intérpretes (en el rol de Violetta, en el Municipal de Las Condes, en 2018). Eso no viene gratis, eso sucede porque yo estuve ahí para trabajar, dialogar y sugerir, y ellas estuvieron recepcionando todo eso. Ese proceso es una alegría incomparable”.

08-09-2020 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC