Álvaro Viguera: "En lo masivo hay una bonita oportunidad de llegar a las audiencias"

1 de abril de 2022


En sus 20 años de carrera, el actor y académico UC ha dirigido más de 40 piezas teatrales de escritores tan diversos como Jorge Díaz, Juan Villoro, Antón Chéjov, Tennessee Williams y Jean Anouilh. Sus obras y espectáculos masivos se han presentado en los más importantes escenarios del país, y el reconocimiento de sus pares y la crítica lo han posicionado como uno de los directores más importantes para la escena nacional.

No se puede abordar la trayectoria artística de Álvaro Viguera (1979) sin dar cuenta de su vínculo con nuestra casa de estudios. Primero, como un joven entusiasta que asistía a las obras de Teatro UC. Y luego, como estudiante de la Escuela de Teatro, lugar donde obtuvo su licenciatura en Actuación, donde inició el camino de la dirección teatral y donde, actualmente, ejerce como profesor. Hoy, para estrechar aún más este nexo, la Dirección de Artes y Cultura de la Vicerrectoría de Investigación UC reconoce su sólida, versátil y creativa producción teatral con el Premio a la Creación Artística 2022.

Valoro mucho los hitos que he cumplido a través de mi carrera al interior de la UC. Sin duda que me llena de orgullo y satisfacción colaborar con una mirada creativa y generar vínculos desde la actividad artística”, afirma Álvaro Viguera, quien además fue el fundador del festival estudiantil El Volcán, que este año celebra 23 años.

Se trata de la décimo primera versión de este premio, el cual busca reconocer la creación artística desarrollada por académicos y académicas de las distintas facultades vinculadas al área creativa, cuya obra represente un aporte a la proyección de las artes en el país. “Recibir este reconocimiento es una profunda alegría. Valorar las artes me parece algo fundamental en una universidad que busca mirar hacia el futuro”, comparte el teatrista que, desde 2006, se ha desempeñado como docente de la Escuela de Teatro.

El ímpetu por dirigir

Cuando Álvaro Viguera entró a estudiar Actuación, ya tenía experiencia dirigiendo las obras que escribía un amigo de él en el colegio. “Siempre tuve el interés de ver ese traspaso del papel a la realidad, de ver cómo cobra vida una obra. Era una cosa que me nacía, quizás por esa necesidad y ese placer de poder ver algo que uno tiene en la cabeza sobre un escenario”, cuenta el académico UC, quien, a la fecha, ha dirigido más de 40 piezas teatrales y ha trabajado con los más renombrados actores y actrices del país. 

En sus inicios, desde la compañía Teatro Ensimenor que fundó siendo novato de nuestra universidad junto con otros compañeros de Escuela—, Álvaro Viguera dirigió obras cuyo motor creativo estaba puesto en la búsqueda de nuevos lenguajes. Esta experiencia en gestión y creación lo llevó a conformar en 2012 la productora La Santa, junto con la destacada actriz UC, Antonia Santa María. 

Álvaro Viguera en el conversatorio de El Cepillo de Dientes, obra presentada en Teatro UC en 2017. A su derecha Carola Oyarzún, investigadora del teatro chileno e hispanoamericano y moderadora de la instancia; y a su izquierda, Sol de Caso, asistente de dirección. Créditos: Karina Fuenzalida - Prensa UC.

 

A través de La Santa, Álvaro Viguera ha dado vida a un sinnúmero de montajes escénicos y espectáculos masivos que se han presentado en los escenarios más importantes del país. Algunas de sus más reconocidas producciones teatrales han sido Sunset Limited (2015) de  Cormac McCarthy, Happy End (2016) de Bertolt Brecht y Elisabeth Hauptmann, El cepillo de dientes (2017) de Jorge Díaz, La Desobediencia de Marte (2017) de Juan Villoro, Tío Vania (2017) de Antón Chéjov, El zoológico de cristal (2017) de Tennessee Williams, Todos eran mis hijos (2018) de Arthur Miller, y Orquesta de señoritas (2021) de Jean Anouilh.

Además, el académico UC ha estado a cargo de espectáculos que han tenido un gran alcance de público como Peter Pan, el musical (2015), Sirena, el musical (2017), y La reina de las nieves (2021). “En lo masivo hay una bonita oportunidad de llegar a las audiencias, generar contenido interesante y puestas en escena que no sean comunes de ver”, reflexiona Álvaro Viguera.

Versatilidad y obstinación

Sobre sus aprendizajes en estos 20 años en la dirección de proyectos, el actor UC plantea que “lo que más se necesita es escuchar y el aprender a escuchar es algo que te da la experiencia. Dirigir no es un trabajo solitario. El director plantea un punto de vista, una visión, pero siempre es muy necesario contar con equipos que te ayuden y te den consejos. Que te hagan ver algo que tú no estás viendo”.

¿Cómo ha sido trabajar con actores y actrices de la talla de Delfina Guzmán, Héctor Noguera y Tomás Vidiella? 

Siempre me he enfrentado con mucha admiración, cariño y honestidad también. Percibir qué es lo que quieren y entender que esas generaciones más viejas vivieron otra manera de hacer teatro, en otras condiciones. También es bonito ir entendiendo que el estar en escena, la pasión por actuar, es un bicho que dura hasta muy avanzada edad y habla del cariño y la pasión que tenemos los que nos dedicamos a esto. 

¿Qué es lo que determina tu preferencia sobre algunos textos dramáticos al momento de dirigir?

Que me muevan algo porque si no me mueven, no funciona. Me interesan las obras con un perfil más dramático, donde hayan problemas humanos, relaciones interpersonales un poquito más profundas. Que tengan de alguna u otra manera algo que decir en el momento en que se hacen. Hay obras que sin duda resuenan mucho más en un momento que en otro, por lo que está pasando, por el momento político y social. 

TioVania Teatro UC

En 2018, Álvaro Viguera dirigió en Teatro UC, el clásico de Anton Chejov, Tio Vania.

¿Qué profesores o profesoras de la Escuela de Teatro fueron importantes para tu formación?

Recuerdo con mucho cariño a Inés Stranger que siempre estuvo ayudándome e  impulsando mis ideas, siempre receptiva en abrir espacios de investigación. Creo que fue muy importante también Alicia Rodriguez, profesora de movimiento. Ella fue una gran maestra que influyó mucho en mis primeros trabajos, periodo en el cual me dediqué mucho al teatro físico. Después, tuve muy lindas experiencias con Adel Hakim, quien fue un gran maestro y de quien aprendí mucho como su ayudante. 

Siempre uno rescata cosas humanas que, a veces uno tiene que interpretar. Más que te llamen para darte un consejo, uno debe interpretar los gestos, las maneras de enfrentarse  a las temáticas y las maneras de trabajar. También es positivo ver que los profesores están activos, que están haciendo cosas e insertos en las problemáticas.

Cuando miras tu trayectoria, desde tu egreso en 2002, ¿qué episodios consideras paradigmáticos para tu carrera y tu mirada como director?

Yo creo que hay varios episodios. Uno es que en mi época universitaria tuve mucha libertad. Agradezco el espacio que me dio la Escuela de Teatro para crear mis obras, que eran textos super raros. Yo creo que todo ese período marca una cosa bien importante en mí, el sentir una libertad en la creación y poder hacer un poco lo que sentía y creía, no desde un punto de vista académico. También, creo que me marcó mucho el presentar nuestra obra de egreso en Francia junto con Adel Hakim. Fue una experiencia muy bonita poder viajar con un egreso. 

Luego de eso parte un viaje súper difícil a nivel laboral. En algún momento tuve que decidir si me gustaba más actuar o dirigir y le puse más energía a dirigir. Ese periodo fue dulce agraz. No es fácil instalarse en Chile, y aunque espero que con este nuevo gobierno las cosas cambien y se potencien, en Chile siempre ha sido difícil el tema del teatro.

Como director, has dirigido una cantidad muy diversa de obras, ¿crees que la versatilidad es una de tus fortalezas?

Es una característica de mi carrera y lo hago un poco a propósito. Primero porque me parece importante poder vivir del teatro y ser versátil me ha permitido vivir de esto. Además, me ha traído muchas satisfacciones y me ha permitido conocer las distintas naturalezas de los proyectos. Creo que a las artes escénicas de este país les falta diversificarse y tener nuevas maneras de llegar al público. Eso también genera más fuentes laborales. 

Todos eran mis hijos Teatro UC

También en 2018, Álvaro Viguera dirigió en Teatro UC, el clásico de Arthur Miller, Todos eran mis hijos.

¿Crees que hay un cierto miedo o prejuicio por parte de la escena teatral de desarrollar esos distintos lenguajes?

Siento un cierto prejuicio en mis pares con lo masivo y bajo mi punto de vista es un error. Allí hay una bonita oportunidad de llegar a las audiencias y generar contenidos interesantes y puestas en escena que no sean comunes de ver. Obvio que tienen que haber recursos para eso. A la vez, hay obras y festivales de muchos colegas que están en lo masivo de salir, de ir a buscar a las audiencias con el teatro callejero, de llegar a otras ciudades, poblaciones y lugares a los que no llega nada. Esa también es una manera de masividad para mi.

¿Cuáles son tus deseos para la escena teatral chilena en los próximos 10 años?

Que aparezcan cosas nuevas, que haya una efervescencia que se conecte con los públicos, que haya ayuda tanto a nivel estatal como privado. Deseo que las artes se vean como algo prioritario. Cuando hay arte o teatro de por medio, siempre se llega a buen puerto. Es raro que los gobiernos pospongan esa facultad que tiene el arte porque siempre que el ser humano se ve enfrentado a él salen cosas buenas. 

Que haya espacio, que se pueda trabajar en esto. Que las nuevas generaciones no queden en el aire, que hayan oportunidades para desarrollarse, porque hay gente muy talentosa que no tiene las oportunidades.

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