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Brechas, barreras e inequidades de género en las artes de la visualidad: apuntes recientes

7 de marzo de 2022


Meses antes del Estallido social y la pandemia de Covid-19, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio publicó una investigación que profundiza en las experiencias de las mujeres en las artes visuales, la fotografía y los nuevos medios en Chile. En el Día Internacional de la Mujer 2022, rescatamos algunos apuntes de este estudio y otras iniciativas que problematizan el ser mujer y artista.

photo_camera Fotomontaje que alude a la pregunta formulada en 1989 por el colectivo de arte Guerrilla Girl, acerca de la posición de la mujer dentro de las instituciones artísticas.

8 de cada 10 obras de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) llevan la firma de un hombre. El resto se divide en obras de mujeres y autores no identificados. Esta situación, que se repite en las principales pinacotecas de Santiago y el mundo, fue cuestionada en 1989 por el colectivo Guerrilla Girl, quienes colocaron un cartel frente al Metropolitan Museum de Nueva York que decía: ¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Met. Museum? Menos del 5% de los artistas en las secciones de Arte Moderno son mujeres, pero un 85% de los desnudos son femeninos.

Tres décadas después de esta intervención, la académica de la Escuela de Arte UC Claudia Campaña sostiene que nos encontramos en un momento de reivindicaciones institucionales. Un momento en que, por ejemplo, el MoMA de Nueva York programa una exhibición de la artista Bárbara Kruger y Laurence des Cars se convierte en la primera mujer en dirigir el Museo del Louvre. “Otrora invisibilizadas, hoy las creaciones femeninas se investigan, se difunden y se publican para intentar reparar, en parte, una postergación ancestral”, afirmó la académica UC en un artículo publicado en el cuerpo Artes y Letras de El Mercurio.

En la última década, los esfuerzos por visibilizar a las mujeres artistas en Chile han sido tenaces. Diversas exposiciones, publicaciones, investigaciones y seminarios han contribuido en el cuestionamiento de las históricas posiciones de desigualdad en el campo del arte, así como en reconocer el trabajo de artistas que durante años han estado a la sombra de sus pares hombres. No obstante, dichos esfuerzos —institucionales, colectivos e individuales— se desarrollan en un contexto adverso descrito por el Estudio-de-mujeres-artistas-en-la-macroarea-artes-de-la-visualidad, publicado en marzo de 2019 por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Mincap).

Do Women Have to Be Naked to Get into the Met. Museum? (1989) Guerrilla Girls © Guerrilla Girls.

El mito de la neutralidad

En 2020, la exdirectora del Museo de Queens (Nueva York) Laura Raicovich publicó una columna en el sitio de arte Frieze, donde planteaba que “para que los museos se conviertan en espacios más equitativos, se deben confrontar las historias y las estructuras que los sustentan, comenzando por reconocer que los museos nunca han sido neutrales”. El ‘mito de la neutralidad’ es incorporado por el estudio del Mincap para cuestionar la compra y exhibición de obras de museos y galerías de arte. 

Cuando quienes tienen la responsabilidad de adquirir obras o curar exposiciones, han argumentado que el género no ha sido un factor al momento de escoger, desconocen los procesos históricos que han construido el campo del arte como un sitio permeado por las distinciones de clase, género, raza y etnicidad. De acuerdo a este estudio, el 'mito de la neutralidad' oscurece la brecha de género existente en la entrada a los circuitos de difusión y comercialización, y permitiría pensar que, desde el canon hegemónico, la noción de ‘calidad’ tiene nombre de hombre. “El sexo de ‘quién hace’ sigue siendo central en la definición del valor artístico de las obras, ya sea por la influencia que tiene tanto la trayectoria de los y las artistas como de los universos simbólicos legitimados en la definición de dicho valor”, se afirma en este estudio.

Cuando Nicole González Herrera formaba parte del Departamento de Colecciones del MNBA, identificó que de 5.752 obras, únicamente 679 pertenecían a la producción de mujeres. Un número similar a las 668 obras cuyos autores no han sido identificados dentro de la colección. "Gesto simbólico de anulación y despreocupación, donde tener nombre de mujer es equivalente a no tener nombre alguno", expresa la investigadora en Mujeres-de-poder, ensayo premiado en el concurso Haz Tu Tesis en Cultura 2020.

Detalle de Retrato de Laura Rodig por Judith Alpi. Fuente: MNBA.

“La mayoría de las artistas pertenecientes a la Colección MNBA debieron donar sus obras, con ello, su trabajo, su tiempo y su dedicación para encontrarse muy someramente representadas.  Estos primeros antecedentes estadísticos me sirvieron para reconocer una perspectiva androcéntrica que operaba de manera histórica al interior de la institución”, afirma Nicole González Herrera en su ensayo.

No obstante, en los últimos años, las trabajadoras del Museo Nacional de Bellas Artes han propuesto distintas exhibiciones para visibilizar a las mujeres artistas y, en palabras de la historiadora feminista del arte Carolina Olmedo, en el libro Mujeres en las artes visuales en Chile (2010-2020), “otorgar materialidad e imagen al agravio sufrido por las artistas del país desde los inicios de la vida nacional, apuntando a su sistemática omisión en lecturas historiográficas y curatoriales oficiales”.

Algunos ejemplos son las exposiciones Desacatos. Prácticas artísticas femeninas 1835-1938 (2017), Yo soy mi propia musa. Pintoras latinoamericanas de entreguerras 1919-1939 (2019) y Lo que el alma hace al cuerpo, el artista hace al pueblo. Laura Rodig (2020), todas a cargo de la curadora feminista Gloria Cortés, quien también es autora de la publicación Modernas: Historias de mujeres en el arte chileno 1900-1950 (2013).

A pesar de la alta presencia de mujeres en el dominio de las artes visuales, existe una brecha salarial promedio de $156.295 pesos a favor de los hombres.

Maternidad y posición social

El género es un factor crucial en la creación y producción artística de las mujeres, el cual se intersecta con otros factores biográficos y estructurales como la posición social o la maternidad. “La división sexual del trabajo determina el acceso de las mujeres a trabajos menos estables y peor remunerados que aquellos a los que acceden sus pares masculinos y, además, las sobrecarga con labores domésticas y de cuidados, que se traducen en inequidades de género significativas en la etapa de formación/creación”, se explica en el estudio.

En la exposición Leaking Women: Mujeres que sostienen el techo (2021), por ejemplo, las artistas Paula Salas y Soledad Pinto indagaron en el trabajo producido por mujeres artistas cuando estaban embarazadas o justo después de ser madres, profundizando los cruces entre práctica artística y ser madres cuidadoras. "Nosotras nos hicimos amigas el 2014 cuando tuvimos a nuestros hijos, porque éramos dos artistas que al ser madres automáticamente quedamos fuera de todo", contó la estudiante de Doctorado en Artes UC Soledad Pinto, en esta nota preparada por la Facultad de Artes UC.

De acuerdo a la investigación que guía este artículo, la maternidad genera una diferencia crucial a la hora de definir tiempos y espacios para la creación. “La falta de ayuda con el cuidado de los niños/as, largas e irregulares horas de trabajo paralelo profesional y doméstico, y el poco apoyo familiar a sus carreras, son las barreras más comunes que deben enfrentar las artistas que son madres”, se afirma en el estudio que, sin embargo, advierte sobre cómo una posición social acomodada podría sobrepasar la dificultades y asegurar espacio y tiempo para la creación artística.

Leaking Women, en Museo de Arte Contemporáneo, MAC. Proyecto de Soledad Pinto y Paula Salas. © Dai-Liv .

Un campo feminizado

Históricamente, las carreras profesionales y técnicas ligadas a las artes de la visualidad, poseen una mayor matrícula de personas que se identifican a sí mismas como mujeres. En promedio, un 69% de la matrícula total de la formación artística, teórica, técnica y pedagógica.

De acuerdo a distintas académicas/os y artistas entrevistadas/os en este estudio, la tendencia tendría que ver con el peso de ciertos estereotipos de género que feminizan el campo. “Los estereotipos de género tienen como consecuencia la feminización de ciertas áreas de las artes de la visualidad, lo cual genera un contexto de aprendizaje diferenciado para hombres y mujeres que se ha llamado ‘formación diferenciada’, que resulta en una barrera de género cuando ciertas particularidades, proverbialmente asociadas a lo masculino (como competitividad, tenacidad o visibilidad) son vistas como necesarias para desarrollarse como artistas desde la etapa formativa”, se expresa en el documento.

También, esta investigación advierte que las presiones familiares y la ansiedad por el futuro económico son otros factores que inhiben a los hombres de estudiar carreras artísticas. Y aún así, a pesar de la alta presencia de mujeres en el dominio de las artes visuales, existe una brecha salarial promedio de $156.295 pesos a favor de los hombres.

En cuanto al acceso a Fondos Concursables, este estudio identifica una brecha significativa  en la modalidad de Organización de Festivales, Encuentros y Muestras. 73,91% de las postulaciones fue hecha por mujeres, y un 26,09% por hombres. De acuerdo a este documento, allí se reproducen roles tradicionales de género, puesto que las labores de organización y relaciones públicas/sociales están predominantemente feminizadas.

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