Carla Romero estrena radioteatro sobre la comandante Tamara del FPMR

29 de marzo de 2021


La Compañera, que se puede escuchar hasta el 17 de abril en la web de Matucana 100, es una obra con perspectiva de género que narra la historia de Cecilia Magni, estudiante de sociología que deja su vida de lujos y a su hija para pasar a la clandestinidad como Tamara y luchar contra la dictadura de Augusto Pinochet en la década de los 80. "Creo que decir tengo hijos y se quedaron tristes porque su mamá tuvo que ir a la guerrilla, es importante y es parte de lo que somos ahora", dice la directora que cursa actualmente el Magíster en Artes.

Carla tenía seis años y no entendía por qué pasaban tantos autos que, con sus sirenas encendidas, recorrían las calles de La Florida a toda velocidad.  Esa tarde de domingo el Frente Patriótico Manuel Rodríguez había atentado contra el dictador Augusto Pinochet, pero al fallar, los agentes policiales recorrían las comunas del sector sur oriente de Santiago buscando a los culpables. Entre ellos, una mujer, la Comandante Tamara.

Vi como los perseguían y todo el alboroto que se armó. Eso me marcó mucho y desde ahí me llamó la atención el Frente. Puede que hayan cometido muchos errores, que puedo pensar ahora a los 40 años, pero esa esperanza que tenían me marcó muchísimo: esa capacidad para tomar el impulso de dar la vida por algo más o por los otros. Y me pasa que yo no soy capaz de hacerlo, lo que puedo hacer es escribir, actuar y bailar. No me sale ir a la primera línea. He tratado y salgo arrancando, no me resulta tan fácil o con esa valentía. Entonces para mí siempre ha sido como enigmático poder entender eso.

Montaje La Compañera, Teatro UC (Zoom) 2020

«La historia de la humanidad se ha construido en estas últimas décadas sin contar los espacios de cuidado y la vida doméstica, que también es parte de la revolución de cambiar el mundo»

La Compañera, que se puede escuchar gratis hasta el 17 de abril en Matucana 100, es un radioteatro que escribió y dirigió Carla Romero (1980), pero también es parte de un proyecto que inició en México junto a la dramaturga argentina Laura Agorreca el 2018 y que ha tenido diversas representaciones. Comenzó con una lectura dramatizada en el Festival Lápiz de Mina, en pleno estallido social del 2019, y un año más tarde, para conmemorar la revuelta social, tuvo una temporada en el Teatro UC a través de la plataforma Zoom.

Investigamos mucho y fue bien interesante ir percibiendo acerca de la visibilización de las mujeres. Porque gran parte de la historia ya se escribió sin nosotras, entonces recuperar esos espacios a nivel historiográfico es un problema del que tenemos que hacernos cargo. Y si bien ella es visibilizada en el FPMR y hoy día también las mujeres somos más visibles y nos escuchan, eso no es para todas, es una cosa de clases también, que algunas tenemos los privilegios de estar en lugares donde nos escuchan y otras no. Y la Comandante Tamara era de una familia privilegiada.

—Abordaste la obra desde el diálogo de dos niñas que deben disertar de una persona destacada de la patria y, como una es hija de Cecilia Magni, deciden exponer sobre la Comandante Tamara. ¿Por qué tomaste esa decisión?

—Es que la historia de la humanidad se ha construido en estas últimas décadas sin contar los espacios de cuidado y la vida doméstica, que también es parte de la revolución de cambiar el mundo. Creo que decir tengo hijos y se quedaron tristes porque su mamá tuvo que ir a la guerrilla, es importante y es parte de lo que somos ahora. Acá hubo muchas mujeres que además de ser guerrilleras, después de ser clandestinas, quedaron completamente abandonadas por sus partidos políticos, por su familias, por todos.

Montaje La Compañera, Teatro UC (Zoom) 2020

«Una vez fueron todas las ex compañeras de universidad de la Comandante Tamara y tuvimos un conversatorio muy emocionante, y en otras ocasiones había personas que nos preguntaban por qué veíamos a héroes en lugares donde, para ellos, no los hay, y pudimos dialogar»

—Y eso es parte de tu investigación en el Magíster en Artes, mención Teatro.

Justamente es donde me hago la pregunta de cómo estos cuerpos que fueron marginados, torturados e invisibilizados, fueron capaces de crear otros cuerpos en rebelión, y también cómo interactúan con el presente. Y de hechos concretos me interesa la muerte de Jaime Guzmán. Así que estoy investigando a mujeres del Frente para hacer una obra, especialmente a dos, hay una que está en la cárcel actualmente y otra que estuvo presa cuatro años en el penal de mujeres de San Joaquín. Son muchas las mujeres que se levantaron contra la dictadura, pero ahora no quieren hablar del tema y las entiendo muy bien también. Unas han podido reconstruir su vida de alguna manera, y todavía hay otras que están en juicios. Entonces ahí uno ve que esto sigue teniendo una implicancia súper importante en el presente.

¿Cuál crees que es el vínculo de la mujer guerrillera con las hijas y los hijos de hoy?

Hay una vinculación muy estrecha en el sentido reivindicativo del pueblo, pero creo que los procedimientos son muy distintos. Estas mujeres guerrilleras respondían a un movimiento político establecido y jerárquico, y creo que las demandas de las hijas y los hijos, que son los que están en la calle hoy, no tienen las certezas que ellas tenían en su ideología. De hecho ahora no hay una estructura establecida ni un objetivo más allá de las múltiples reivindicaciones sociales, sino que las estructuras se van construyendo en sí mismas como respuestas a una necesidad comunitaria que siempre está en movimiento. Lo que hace que a veces sea un poco caótico y no sepamos muy bien hacia dónde vamos. Y también me parece fundamental que hemos aprendido a desobedecer. Veo a las mujeres y las disidencias como una vanguardia rebelde, que tiene que ver con la desobediencia y lo políticamente incorrecto: ya no le tenemos que rendir tributo a nadie.

¿Cómo es investigar, crear y montar obras del FPMR desde la UC, especialmente desde el Campus Oriente, que es donde la facción autónoma del grupo guerrillero mató al ideólogo de la Constitución de la dictadura y también profesor de la Facultad de Derecho Jaime Guzmán en 1991?

—La valentía de poner la obra en el Teatro UC no fue mía, sino de la Directora Gabriela Aguilera y de Mario Costa (Director Escuela de Teatro). Creo que esa pena muy grande de haber sufrido un golpe militar, de haber vivido en dictadura, de vivir, estudiar y tener hijos en un país como el que tenemos hoy, donde hay una democracia extraña, con mucha represión, donde los mismos protagonistas de la dictadura dirigen el país, se cura buscando apoyo y comprensión en gente que piensa como tú, pero también se cura instalando esos discursos en los otros para ver qué piensan, por qué apoyan a estas dictaduras, por qué la religión impide que tengan empatía con estas otras personas. Si queremos hablar de diálogo, porque yo no hablaría ni de perdón ni de reconciliación de ninguna de esas cuestiones que ya vimos lo que pasó, tenemos que instalar los discursos en lugares donde otras personas no estén de acuerdo con nosotros y que podamos conversar. Pasó en las funciones, que una vez fueron todas las ex compañeras de universidad de la Comandante Tamara y tuvimos un conversatorio muy emocionante, y en otras ocasiones había personas que nos preguntaban por qué veíamos a héroes en lugares donde, para ellos, no los hay, y pudimos dialogar.

Comparte nuestro contenido en: