Crisis en la escena teatral. A un año de bajar el telón y encender las pantallas

27 de marzo de 2021


En el Día Mundial del Teatro, tomamos una fotografía de la actual situación que viven las salas y los trabajadores y trabajadoras teatrales, producto de la pandemia. Las alternativas escénicas que espacios de Chile y el mundo han ideado, la crisis económica que vive el sector, y el miedo de volver a las salas de teatro por parte de los públicos y trabajadores, son los temas a tratar.

Reinventar la forma de hacer teatro. Adaptar el formato a las posibilidades. Cuestionar qué es teatro y qué no lo es. Olvidarse de dicho cuestionamiento y aceptar los intentos de una escena que apenas subsiste. Esa ha sido la ruta desde que las salas tuvieron que cerrar sus puertas a raíz de la extensión de la pandemia por COVID-19 y las sucesivas cuarentenas.

Y es que la venta de entradas, el arriendo de espacios y la realización de talleres, es decir, aquellos mecanismos a través de los cuales los teatros obtienen recursos propios, han cesado junto con la posibilidad de asistir al teatro presencialmente. “El impacto ha sido grande y profundo en cada una de las salas. No solo por el tema económico, sino también porque se ha tenido que reestructurar completamente nuestro quehacer artístico”, explica Verónica Tapia, directora ejecutiva de Teatro UC y presidenta de la Red de Salas de Teatro, asociación gremial que agrupa 24 salas de la Región Metropolitana. 

Reestructurar el quehacer artístico

Tal como en otras partes del mundo, en Chile inició la proliferación del llamado teatro por streaming, tan rápido como surgieron las primeras voces que lo negaron como un tipo de teatro. Asimismo, voces que defendían la posibilidad de creación en tiempos tan precarios para el medio, y otras que cuestionaban las lógicas que operaban detrás de la producción y consumo de obras por streaming. Sin importar cuan extenso fuese el debate, las distintas formas de evocar el teatro emergieron y posibilitaron que, por ejemplo, un espectador pudiese presenciar online una obra estrenada 30 años atrás.

Precisamente esa es una de las posibilidades que entrega Escenix, plataforma de streaming dedicada a la difusión de artes escénicas que este mes cumple un año y que cuenta con más de 37 mil suscriptores, 115 mil visualizaciones, 100 funciones y 40 obras en su catálogo VOD. Actualmente, es posible encontrar el ciclo Mujeres en pie de guerra: Creadoras en el archivo de Teatro UC. La muestra incluye Malinche (1993) de Inés Stranger, y Juana de Arco, el misterio de la luz (2000) de Coca Duarte.

Al margen de los registros de obras en sala, Javier Ibacache, jefe de la Unidad de Programación Artística y Formación de Públicos en el Ministerio de las Culturas, las Artes y Patrimonio (Mincap), rescata la visibilidad que han ganado las experiencias inmersivas durante la pandemia. «Hemos visto una variedad de formatos en esta línea», afirma.

Entre las propuestas que Javier Ibacache destaca, se encuentran la reciente versión de Sueño de una noche de verano estrenada por la Royal Shakespeare Company bajo el título Dream, donde el público puede interactuar con contenidos de Realidad Virtual. También la adaptación de Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, que se titula Blindness y que ha ido marcando la apertura de salas en Londres, México y Nueva York, dado que es un montaje en que prima la distancia entre los espectadores. Y, a nivel local, Reminiscencia de Mauricio Vaca Valenzuela, una puesta en pantalla que indaga en la memoria a partir del uso del programa GoogleEarth, y que para Ibacache fue el mejor estreno de 2020.   

Escenografía de la obra 'Blindness' en el Teatro de los Insurgentes en Ciudad de México.

Escenografía de la obra ‘Blindness’ en el Teatro de los Insurgentes en Ciudad de México.

También a nivel local, es posible destacar  “¡Que siga la función!”, podcast de Teatro UC en el que se narran fragmentos breves de historias del teatro chileno de la primera mitad del siglo XX. La serie de doce grabaciones ahonda en anécdotas poco conocidas del período comprendido entre 1900 y 1950. Las fiestas, las giras de las compañías y la secreta función que cumplía por entonces el apuntador, son algunos de los pasajes abordados y expuestos a través de las voces de actores que citan a recordadas figuras y cronistas de la época, como Rafael Frontaura, Rogel Retes, Ernesto Martínez, Wilfredo Mayorga y Daniel de la Vega, entre otros.

De esta forma, la adecuación de las personas a nuevos soportes no solo hizo emerger distintas alternativas al teatro, sino que también permitió fortalecer el trabajo colaborativo de los distintos espacios culturales. Para Francisca Peró, directora de Teatro Biobío, «el hábito de las reuniones virtuales impuesto por la pandemia ha abierto más opciones para quienes estamos en regiones. Eso es el lado positivo, pues hemos podido trabajar también internacionalmente conectando a creadores de otros países con artistas del Biobío. Nuestro equipo se ha reinventado y hemos sido capaces de transformarnos poco a poco en un medio digital», puntualiza.

Insuficiencias presupuestarias

A pesar de tener actividades virtuales, el ingreso de dinero en ese formato es muy bajo”, explica Freddy Araya, codirector de Teatro del Puente, una de las tantas salas golpeadas por la pandemia. Esto, debido a que Teatro del Puente se financia en un 70% a través del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras, y en un 30% por medio de la obtención de recursos propios (provenientes de la venta de entradas, arriendo de espacios, talleres, entre otros).

Es en este contexto que dicho espacio decidió levantar la campaña “Yo aporto a Teatro del Puente”, en la que hacen un llamado a que la comunidad se vincule con el teatro a través de una donación en dinero. “Esto es algo muy común en otros teatros del mundo, por eso pensamos tener esta campaña de forma permanente y, con ello, ir generando un público que aporte al teatro regularmente y pueda acceder a algunos beneficios”, detalla Freddy Araya.

Teatro Del Puente de noche

A metros del epicentro de las manifestaciones que iniciaron en octubre de 2019, Teatro del Puente se convirtió en un punto de atención médica para las y los heridos de la protesta social que se desarrollaba, esencialmente, en horario de función. Y aunque durante los siguientes tres meses iniciaron presentaciones los fines de semana y al mediodía, la temporada iniciada en marzo de 2020 fue interrumpida abruptamente por la cuarentena.

Una realidad similar ha experimentado Teatro Biobío, cuyo 70% de financiamiento proviene, en parte, de una glosa presupuestaria del Mincap, y en otra parte, del Gobierno Regional del Biobío. Aunque los aportes que realiza la empresa Arauco vía Ley de Donaciones Culturales se han mantenido, la ausencia de ese otro 30% que depende de la venta de entradas ha significado el recorte de algunos servicios y el despido de trabajadores. 

Al igual que Freddy Araya, la directora Francisca Peró afirma que, incluso con una nutrida programación digital, no es posible generar los ingresos que antes se lograban en la presencialidad. Sin embargo, para ella, la situación se torna especialmente compleja cuando los espacios no cuentan con ningún apoyo estatal o no se ganaron los fondos este año. “En Concepción hay salas de concierto icónicas que también son bar restaurant, como Casa de Salud. O el nuevo Teatro Bandera Negra que no alcanzó a inaugurar. Son lugares de relevante empleabilidad que hoy se encuentran en crisis”, manifiesta.

«Muchos de los espacios, en rigor, están quebrados. Son sus dueños quienes los siguen manteniendo por pasión y amor al oficio, vendiendo cosas y endeudándose”, afirma la directora de Red de Salas de Teatro, Verónica Tapia.

Según Verónica Tapia, la única ayuda que algunas salas han tenido son los fondos concursables. “Han existido despidos, sobre todo en los espacios independientes o que contaban fondos que se han terminado o que no han sido renovados. Muchos de los espacios, en rigor, están quebrados. Son sus dueños quienes los siguen manteniendo por pasión y amor al oficio, vendiendo cosas y endeudándose”, afirma la directora de Red de Salas de Teatro.

A nivel sindical, la actual directiva del Sindicato de Actores y Actrices de Chile (Sidarte) reclama que de parte de la estructura central del Mincap no han recibido ayuda. No obstante, reconocen que en algunas regiones las dirigencias regionales de Sidarte han logrado levantar recursos para artistas de esos territorios; tanto en seremis de Cultura, como en municipios y gobiernos regionales. «Estamos en completo abandono por parte del Estado, volviendo a someternos a la concursabilidad a pesar que como sector solicitamos que se realizaran otro tipo de acciones», afirma la directiva Sidarte,

No obstante, el subsecretario de las Culturas y las Artes, Juan Carlos Silva, afirmó en agosto de 2020 en diario La Tercera, que el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio no está habilitado, por ejemplo, para entregar bonos de ayuda directa porque como institucionalidad, el Ministerio no tiene capacidad de ayuda social. Esto fue ratificado recientemente por la Contraloría General de la República.

Protocolos y confianza: el esperado regreso

Dadas las circunstancias económicas descritas, las y los trabajadores teatrales se aferran a la posibilidad de volver a los escenarios tan pronto sea seguro y posible. Verónica Tapia explica que como Red de Salas de Teatro se han preocupado que cada uno de sus espacios esté preparado para recibir a su público, con equipos de sanitización y señalética (de hecho, se adjudicaron un fondo Sercotec para eso). Sin embargo, la directora de Teatro UC afirma que «por todas las experiencias, creo que lo fundamental es poder mantener un monitoreo constante en todas y todos los trabajadores del sector. Sobre todo para los artistas que deben trabajar sin mascarilla sobre el escenario».

«Todos los estudios de públicos en confinamiento que se han realizado hasta ahora, en distintas regiones y contextos, señalan que el público retornará a los teatros en tanto existan condiciones que les den seguridad», afirma Javier Ibacache, jefe de la Unidad de Programación Artística y Formación de Públicos del Mincap.

No obstante, no todo depende de estas precauciones. De acuerdo con Javier Ibacache, «todos los estudios de públicos en confinamiento que se han realizado hasta ahora, en distintas regiones y contextos, señalan que el público retornará a los teatros en tanto existan condiciones que les den seguridad, y esto se traduce en vacunación y protocolos de resguardo (uso de mascarillas, aforos acotados, distancia física entre espectadores en sala)».

Además, Javier Ibacache asegura que los mismos estudios sugieren que quienes volverán en una primera fase serán los públicos incondicionales o ya fidelizados por las artes escénicas (que oscilan entre un 14 y un 20%). Mientras tanto, el público que suele calificarse de general (es decir, que asiste con menos frecuencia) demorará al menos 6 meses en regresar a las salas. «El ideal es que los teatros fortalezcan el vínculo de las comunidades de espectadores que ya han fidelizado y que comuniquen con claridad los protocolos y medidas que estén implementando. Es esperable además que una vez que se generen condiciones que den por superada la cuarentena, habrá una necesidad natural de reencontrarse con las experiencias artísticas, y esto seguramente se traducirá en volver a funciones presenciales de teatro», explica el jefe de la Unidad de Programación Artística y Formación de Públicos.

En Chile se han sistematizado sugerencias de estrategias a llevar a cabo a partir de la consulta de Públicos y Covid19 que se realizó en la Unidad de Programación y Públicos del Mincap https://programacionypublicos.cultura.gob.cl/ . Mientras que desde Red de Salas de Teatro observan lo que sucede en Buenos Aires, donde todos los teatros de Corrientes deben ir cada 15 días al Teatro Colón a realizarse un examen y si alguien del elenco sale positivo la obra se baja inmediatamente. «Nuestros vecinos tienen todos sus teatros abiertos y es muy lindo ver la respuesta de la gente y lo feliz que están, porque al final todo esto nos ha dañado el alma y las artes escénicas son un muy buen remedio para mejorarla», puntualiza Verónica Tapia.

Imagen destacada: Registro de la obra Dreams. El actor y avatar de Puck (EM Williams) actuando con un traje de captura de movimiento y moviéndose por el bosque virtual.

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