El arte como respuesta a la crisis medioambiental

24 de abril de 2023


Cada vez son más los proyectos que cruzan arte y ciencia, para crear consciencia sobre la crisis medioambiental, tema trascendental para la Universidad que ha apoyado numerosos proyectos, desde el teatro, la música y las artes visuales que a la vez cruzan otras disciplinas para colaborar desde una mirada emotiva al problema de la sustentabilidad en el planeta.

Este 22 de abril se conmemoró el Día Mundial de la Tierra, bajo el lema “Invertir en Nuestro Planeta”, y la fecha llegó en medio de noticias poco auspiciosas, donde un nuevo informe de las Naciones Unidas explica que la humanidad alcanza un punto crítico probablemente sin retorno, tal como lo señala su secretario general, António Guterres: “La bomba de tiempo por la crisis climática avanza”.

Los esfuerzos no han sido lo suficientemente fructíferos como para mejorar esta problemática que podría tener alguna luz desde el campo artístico. En 2019 el New York Times publicó una nota que decía: “¿Puede el arte salvar el planeta?” Dando cuenta del impacto de las distintas disciplinas en la emocionalidad del ser humano, lo que se ha reflejado en las innumerables obras de arte que abordan este tema y que cada vez se hacen más presentes.

La urgencia de este tema ha puesto a los artistas en alerta, así como también a la Universidad que desde su vereda ha aportado en distintos proyectos para que se pueda seguir investigando y dando a conocer el problema medio ambiental desde diferentes perspectivas.

Uno de los proyectos apoyados por la Universidad es el caso de “La Giganta”, video proyección de 13 minutos, la cual se exhibió desde fines de marzo hasta el 19 de abril en la Galería Macchina desarrollado por los audiovisualistas Antonio Luco y Daniela Camino, además de profesionales de distintas áreas como la bióloga Fernanda Pérez, profesora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad.

En esta obra se puede observar la evolución del cerro La Giganta, ubicado en el Valle del Aconcagua y que tiene grandes implicancias para su entorno social y para la biodiversidad del lugar, donde los propios vecinos de la zona se han encargado de protegerlo. “Desde el punto de vista biológico este cerro es un lugar especial, al estar protegido se pueden encontrar especies endémicas y está libre de perturbaciones. Además, tiene un componente social, de las personas que están detrás liderando este proyecto de conservación lo que lo hace muy potente”, explica la académica.

Una nueva mirada

El cruce interdisciplinar es un asunto fundamental en este camino, según explica la directora de la Galería Machina, profesora y artista visual, Mónica Bengoa quien comenta que desde el área de extensión se definen ciertas líneas de interés y una de ellas tiene que ver con los proyectos que involucren el tema de la sustentabilidad, sin embargo,  lo más relevante, explica la artista es que se nutran de diversas fuentes: “Es importante para nosotros reforzar la idea de la investigación creación interés opinaría de los proyectos colaborativos, como es el caso de “La Giganta” y “Filiación Estructural””.

Esta tendencia colaborativa se hizo patente cuando en marzo Museo Nacional de Historia Natural hizo una exhibición sobre plantas extintas chilenas, trabajo interministerial que cruza cultura, ciencias y medio ambiente para en el futuro construir un inventario de especies.

El cruce entre distintas disciplinas es algo que bien conoce Luis Achondo, profesor de la Universidad, quien en 2022 se adjudicó el Fondecyt de Postdoctorado “Cambio Climático y deforestación neoliberal en la ecología sonora mapuche: una aproximación desde la eco-etnomusicología”.

Este proyecto busca entender de qué forma el cambio climático y otros procesos antrópicos, es decir que causados por el hombre como la deforestación, sequías, etcétera han afectado la forma en que el sonido media relaciones entre los mapuches con el mundo natural, como el sonido permite generar un todo ecocéntrico y sustentable.

“La urgencia del cambio climático exige respuestas multidisciplinares, porque es un fenómeno económico, biológico, artístico y humano. Es gratificante que la Universidad abra diálogos y que se estén generando las posibilidades en la producción académica difusión para poner este este tema de la relación entre arte, ecología y sustentabilidad en la palestra”, explica.

En esta mirada, el ser humano es un agente más, no está en el centro, por lo tanto, la sustentabilidad es vista como sistema ecológico, inclusivo y sustentable para todas las entidades que componen este espacio.

Fotografía de Luis Achondo en Coñaripe, región de Los Ríos.

“Los mapuches tienen un concepto para ese ideal que es el itrofill mongen qué significa básicamente absolutamente todos los tipos de vida, podría traducirse como biodiversidad. El sonido es central en este concepto de sustentabilidad ecocéntrica”, explica el profesor y añade “es a través del sonido en que se genera una intercomunicación entre distintas especies”.

Desde el teatro también se aborda este concepto, según explica la académica Camila Rojas, quien en 2018 realizó la obra “Ecosofía”, que se refiere a un concepto trabajado por Felix Guattari que trata de una noción que se opone a la ecología, que al tratarlo como estudio lo objetualiza y lo separa de lo humano. “La ecosofía como una idea filosófica, en el fondo entiende un saber que está encarnado y que por lo tanto la ecosofía se opone a la ecología en términos de que no entiende una separación entre hombre y naturaleza o entre cultura y naturaleza, sino que se entiende como parte de un todo de un de un de un mismo entorno”, cuenta la actriz.

Para la obra se trabajó con artistas circenses, quienes trabajaron a partir de su corporalidad ciertas maneras de encarnar o ser estos distintos estadios de la naturaleza y representar esta idea de ser lo mismo.

Camila Rojas refuerza la idea de que la emoción es fundamental para llegar al público más allá de ver el tema del medio ambiente como algo que se deba enseñar. “yo siempre trato de alejarme de algo como panfletario porque me parece que el arte no tiene un fin, en mi visión, me gusta generar una experiencia sensible con el cuerpo, por eso esta obra era muy sensorial, quizás por eso también me interesó trabajar con circo, en esta obra por los comentarios que tuve la gente sentía físicamente ese riesgo”.

La académica de la Escuela de Teatro también estuvo a cargo de los proyectos “Arbolecer” (Co-producción Teatro Experimental de Lagos Portugal 2022) y “Atana” la cual se presentó en 2022 en la Bienal de Artes Mediales de Santiago Abril 2022 y en NAVE en Octubre de ese mismo año. Allí, Camila trabajo con la profesora y artista Valentina Serrati, combinando elementos de las artes escénicas, mediales y la instalación “de alguna forma este proyecto también está vinculado a esta temática y se trata de un cuerpo que decide convertirse en una especie no humana para sobrevivir, también está el tema de lo no humano como sobrevivencia de la crisis medio ambiental”, comenta.

 

"Atana", de Valentina Serrati, es una creación intra-disciplinaria en artes mediales, biología y artes escénicas que explora teorías en torno a la evolución ecológica y biología sintética, junto con nociones del post-humanismo y ciberfeminismo.  Créditos: Daniela Canales.

En este mismo camino y para dar cuenta de los esfuerzos de los artistas por llegar a esta problemática, se estrenó recientemente en el Centro Cultural Gabriela Mistral el documental “Elementos” de la directora Francisca Boher que reunió a artistas como Francisca Valenzuela, Gepe, Pedropiedra y el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad de la Universidad Católica (CA PES), el Instituto Milenio SECOS, el Centro de ciencia del Clima y la resiliencia CR2 y el Ministerio de Ciencia, el cual es uno de los muchos proyectos nacionales que se están realizando y que vincula las distintas disciplinas artísticas con la crisis climática.

“El arte lo es todo, es la forma de llegar a las personas, porque además evoca mucha emoción, desde el punto de vista de la sustentabilidad la protección de un medio ambiente, por ejemplo, un ecólogo puede dar 150 argumentos a 150 personas, pero finalmente el argumento más importante es el emocional”, explica Fernanda Pérez y su motivación de participar en este tipo de proyectos como bióloga, los que cada vez más llaman la atención de la comunidad científica como una forma de que el trabajo comunitario logre lo imposible: salvar el planeta.

 

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