El tránsito de Diego Castro entre la guitarra clásica y la guitarra eléctrica

15 de noviembre de 2021


"Transmission: guitarra eléctrica contemporánea" se llama el proyecto (Fondo de la Música 2019) en que el docente de Música UC muestra su trabajo como intérprete con este instrumento, donde interviene el clásico sonido de las cuerdas con la distorsión producida con perillas y pedales, que son mezcladas en vivo a través de tres canales distintos.

photo_camera Diego Castro, músico y académico de la Facultad de Artes UC. Dai-Liv ©.

El año 2007 el compositor estadounidense Aaron Cassidy creó una obra para guitarra eléctrica pero, debido a su dificultad de interpretación, nadie se había decidido a producir esos sonidos. Hasta que el 2014 Diego Castro -guitarrista clásico- se acercó a la música de notación compleja, mediante sus estudios de doctorado en la U. de Huddersfield, y tomó clases para dominar este instrumento que nunca antes le había interesado en su versión electrónica.

"La notación en vez de describir cómo debería sonar la pieza te indica las coordenadas de donde tienes que poner los dedos y cómo debes hacer los ataques para producir el sonido. Esas indicaciones no son un medio para llegar hacia un fin, sino que son el fin mismo" 

Así llegó a la obra The Pleats of Matter, que estudió durante más de un año y que, finalmente, estrenó junto a su compositor y académico de esa misma universidad el 2015. "La notación en vez de describir cómo debería sonar la pieza te indica las coordenadas de donde tienes que poner los dedos y cómo debes hacer los ataques para producir el sonido. Esas indicaciones no son un medio para llegar hacia un fin, sino que son el fin mismo. Tanto así que la obra no tiene un sonido predeterminado por el compositor y claro, de ahí hacia adelante lo que suena es una aventura porque lo sonoro siempre va cambiando", dice el académico de Música UC y del Postgrado en Artes UC que aprendió a tocar guitarra eléctrica con esa partitura de Aaron Cassidy.

Diego Castro aprendió a tocar guitarra eléctrica con partituras de notación compleja. Dai-Liv ©.

La metáfora de la aventura, que menciona Castro, consiste en un sonido que sale por tres canales distintos: magnético, acústico y otro micrófono de contacto que va en el clavijero para registrar otro tipo de vibraciones. Los que luego son mezclados en vivo por un asistente, que los combina en distinta proporción a medida que se despliega la pieza. Un registro de interpretación de esta obra, junto a Nicolás Kliwadenko en la electrónica (compositor e intérprete de electrónica en vivo), se puede ver en YouTube. "Durante el tiempo que llevo tocando esta pieza he podido ir experimentando, hasta que llegué a esta versión que presenté en el proyecto Transmission: guitarra eléctrica contemporánea, que es la que encuentro más personal y acabada", confiesa.

Además, Diego explica que al mismo tiempo que el asistente realiza la mezcla, él o la intérprete también tiene libertad para seleccionar los efectos de guitarra eléctrica que desee. Pasando así de esta notación sobredeterminada a espacios de completa improvisación. "Estás tocando y en la partitura te dicen que tienes 20 segundos para improvisar, solo con una pequeña indicación de intensidad, que es algo muy vago. Entonces eso te obliga a tomar responsabilidades, ya que tienes que hacer algo que tenga sentido con lo que se escuchó y  también con lo que viene", detalla.

El uso de pedales fue una de las habilidades que tuvo que desarrollar en este proceso de aprendizaje. Dai-Liv ©.

Los inicios: The Doors y Asturias

Si bien Diego Castro cuenta que al principio de la década de los 90 había composiciones de Los Prisioneros, Silvio Rodríguez y The Beatles que las "sacaba de oído" con una guitarra de palo, su interés por este instrumento fue mucho más fuerte desde 1991. Ese año se estrenó la película The Doors en todo el mundo, fue a verla a un cine en el centro de Santiago y se entusiasmó con la música de la banda liderada por Jim Morrison, en la que encontró una canción que no podía sacarse de la cabeza: Spanish Caravan. Ese tema del disco Waiting for the Sun (1968) comenzaba con una cita a la pieza Asturias (1890), de Isaac Albéniz, inicialmente escrita para piano pero cuya transcripción para guitarra clásica se hizo mucho más conocida. "Me conseguí un cassette donde el guitarrista John Williams tocaba Asturias y otras piezas del repertorio típico de la guitarra clásica. Lo escuché y me despertó una gran curiosidad por saber más de este mundo de la guitarra clásica y todas sus posibilidades", recuerda sobre esa época.

Diego siguió aprendiendo acordes de cintas que conseguía con sus amigos del barrio en Peñalolén y practicando de manera autodidacta. Luego comenzó a tener clases con el músico y compositor Fernando Carrasco, hasta que a los 15 años ingresó al ciclo elemental del Instituto de Música, donde se especializó como intérprete de guitarra clásica. "Tengo una formación y un bagaje en que hasta los veintitantos años hice una carrera bastante convencional en cuanto a repertorio y al tipo de proyectos en que participaba", menciona.

Con la investigación doctoral "Body, mimesis and image: a gesture based approach to interpretation in contemporary guitar performing practice" Diego Castro llegó a cuestionar el rol del intérprete y a buscar otros sonidos. Dai-Liv ©.

"Al estar trabajando repertorios históricos con estudiantes jóvenes, constantemente estoy revisitando cosas. Me interesa cómo esto se conecta con lenguajes más actuales"

Así fueron casi 21 años en que Castro solo ejecutó piezas de guitarra clásica y otras obras más contemporáneas, pero su investigación doctoral “Body, mimesis and image : a gesture based approach to interpretation in contemporary guitar performing practice” (en la modalidad de Práctica como Investigación PaR) lo llevó a cuestionar el rol del intérprete y a buscar otros sonidos, lo que desembocó en enchufar la guitarra. "Al estar trabajando repertorios históricos con estudiantes jóvenes, constantemente estoy revisitando cosas. Me interesa cómo esto se conecta con lenguajes más actuales", dice el profesor de Guitarra y Música de Cámara, quien también estimula a algunos de los estudiantes a abordar obras actuales, como es el caso del concierto que realizó en la temporada del Instituto de Música UC de este año.

Transmission: guitarra eléctrica contemporánea

Cuando Diego Castro cursaba el doctorado en la U. de Huddersfield, descubrió que Daryl Buckley -guitarrista y director artístico del ensamble de renombre internacional ELISION- vivía muy cerca suyo. Así que "hicimos contacto y pude tomar clases con él, pero siempre con la idea de trabajar dos obras que encajaban bien dentro del repertorio que ocupaba mi investigación. Una era Transmission, obra de Richard Barrett que solamente había tocado Daryl; y The Pleats of Matter, de Aaron Cassidy, que está dedicada a Daryl pero que no se había estrenado", detalla.

"Este tipo de piezas están escritas con una mirada a la práctica musical que reivindica la figura del intérprete, ya que tienen la necesidad que plasme su agencia creativa para que, finalmente, estas partituras se muevan, suenen y se constituyan como música"

Con Buckley aprendió a usar las perillas y los pedales para experimentar con el sonido eléctrico a través de estas complejas piezas musicales. Lo que no fue suficiente para Castro, que para seguir explorando el rol de la/él intérprete de guitarra como agente creador, le pidió a los compositores chilenos Nicolás Kliwadenko y Cristian Morales-Ossio que "pensaran maneras de hacer música que se puedan incluir en este proyecto". Sistema e Inexitud son las obras que crearon, respectivamente, y que exploran y expanden estos recursos y prácticas. "Este tipo de piezas va directamente al meollo del asunto. En el sentido que están escritas con una mirada a la práctica musical que reivindica la figura del intérprete, ya que tienen la necesidad que plasme su agencia creativa para que, finalmente, estas partituras se muevan, suenen y se constituyan como música", explica.

En el libro "The Dark Precursor: Deleuze and Artistic Research" discute el impacto de la idea de pliegue, de Gilles Deleuze, tanto en la composición como las prácticas interpretativas de la obra de Aaron Cassidy. Dai-Liv ©.

Junto con lo anterior, estas colaboraciones están pensadas para continuar explorando la idea de pliegue, de Gilles Deleuze. Concepto al que la obra de Aaron Cassidy refiere directamente y que abre nuevas posibilidades para pensar la relación entre cuerpo/fisicalidad, sonido y estructura musical. Parte de este enfoque fue ya abordado por Diego Castro en el libro “The Dark Precursor: Deleuze and Artistic Research” (editado en 2017 por Leuven University Press), donde publicó un capítulo en que discute el impacto de este concepto deleuziano tanto en la composición como las prácticas interpretativas de la obra de Cassidy.

Transmission: guitarra eléctrica contemporánea es un proyecto Fondo de la Música 2019, y se puede ver y escuchar completo en https://gec.diegocastromagas.com/

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