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"Futuro ancestral. La minga nómade" El libro que busca las respuestas al mundo del mañana en nuestros antepasados.

21 de junio de 2023


Re imaginar el futuro a partir de nuestros ancestros, esa la propuesta detrás del proyecto “Futuro Ancestral: Minga Nómade” que, en mayo pasado, lanzó su libro donde reúne las experiencias en torno a este trabajo coordinado por el académico UC, Francisco Schwember.

“Lo antiguo es imperecedero, de una presencia constante, es la base del porvenir”, explica en el prólogo del texto, el curador, José de Nordenflycht, para dar cuenta de la tesis de este proyecto materializado hoy en un libro de Ediciones UC, que busca establecer vínculos, dialogar y reconocer el conocimiento de los pueblos originarios, cómo se expresa y crea su cultura.

La investigación de este proyecto se viene realizando desde 2016, cuando se creó la plataforma Minga Nómade, con el objetivo de entregar un espacio colectivo y transdiscipinar para dar a conocer proyectos orientados a estos saberes y para repensar el futuro. Minga Nómade tuvo una exhibición en 2022 que se realizó en el Parque Cultural de Valparaíso, cuya experiencia está plasmada en la publicación recientemente lanzada.

“Lo que buscamos fue establecer puntos de encuentro a partir de dinámicas que valoren la reciprocidad y la solidaridad, pero también que permitan reconocer estas prácticas de los pueblos originarios. Valores y experiencias que implican el cuidado de la naturaleza, el cuidado del medio ambiente, la generación de proyectos donde la acción humana está entendida en un diálogo y desde una practica más cuidadosa respecto a otras formas de vida” comenta el académico e investigador UC, Francisco Schwember.

En este proyecto se trabajó con artistas mapuche, shipibo-konibos en Perú y wixárikas en México, lo que se tradujo en un aprendizaje sobre la integración de las formas de vida y cosmovisiones más cuidadosas a la hora de proteger el mundo de la vida que la modernidad occidental de la cual forma parte el arte.

“La noción de arte es una noción que le es ajena al mundo indígena, porque se impuso con la colonización y es un concepto que ahora, con el arte moderno, se ha abierto a dialogar de otra manera con las manifestaciones culturales que son propias de los pueblos indígenas y que exceden la definición de arte de occidente. Allí están el culto, el rito y distintas manifestaciones colectivas y espirituales”, explica el académico.

Una de las principales dificultades de llevar a cabo este proyecto, explica Francisco Schwember, fueron los fenómenos sociales que se desarrollaron en esos años. En 2019 vino el estallido social y luego la pandemia. “Chile cambió profundamente, se generó una atmósfera distinta de dialogo y pensamiento, de imaginación de lo que podía ser el futuro de Chile, se abrió un momento constituyente importante que de alguna manera igual afectó al trabajo en conjunto de imaginarse que podemos aportar nosotros en un futuro”, cuenta el artista.

La mirada de la infancia

La posibilidad de relacionar el arte, la cultura, el patrimonio y la educación, está muy en línea con lo que propone el investigador Ticio Escobar en Paraguay, teniéndolo a él como referente, surgió la posibilidad de trabajar con niños y niñas de Chile”, comenta el coordinador del proyecto.

De esta forma, comenzaron a trabajar con distintos Centros de Creación Artística (CECREA), en Temuco, Valdivia, Chiloé y Santiago, donde se cruzaron distintas disciplinas como la antropología, la educación y el arte. La invitación era simple, imaginarse otras posibilidades de futuro, de manera concreta, a través de una acción colectiva. “Estamos en un momento crítico de crisis ambiental, entonces se les invitaba a redescubrir la naturaleza partir de los saberes ancestrales para protegerla, siempre desde esa mirada más amplia y enganchaban con facilidad y entusiasmo”.

En el proyecto se trabajó con niños y niñas de entre 7 y 12 años para que pensaran en un futuro alternativo. “Está la sensación de catástrofe ecológica que con mayor fuerza se remarca en los medios de comunicación, como un mundo sin esperanza, sin salida, entonces hay que cuestionar también esa desesperanza aprendida que tiene a los niños con lo que se llama ecoansiedad y bastante angustia. Ahí también hay un aporte que hacer respecto a la posibilidad que ellos mismos fueran sujetos y actores que participaran en la construcción de su propio futuro” comenta el artista.

Ya lanzado el libro, el próximo paso es desarrollar proyectos vinculados a las raíces culturales del mundo andino, en Perú, para entender sus bases fundacionales, tal como se hizo con el resto de las culturas latinoamericanas investigadas, que mediante sus saberes pueden dar pistas para construir un mundo nuevo.

 

 

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