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Gala Fernández: “La evaluación es un acto que se construye”

25 de enero de 2024


A partir de su investigación doctoral, la académica de la Escuela de Teatro UC comparte sus reflexiones sobre la experiencia de evaluación en las artes, específicamente, de muestras de desempeño vocal. Desde un marco teórico interdisciplinar, la actriz y magíster en Artes UC aborda de qué manera esta instancia puede favorecer el aprendizaje de las y los estudiantes.

Podría decirse que, cuando Gala Fernández decidió realizar el Doctorado en Educación de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), recorrió un camino pocas veces trazado por un artista. 

Para descubrir cómo agregar valor formativo a la evaluación de muestras de desempeño vocal y mejorar la experiencia de evaluación de un estudiante que está actuando frente a un profesor en la sala de clases, la académica de la Escuela de Teatro UC acudió a un marco teórico proveniente de la biología evolutiva y los estudios socioconductuales de las especies. Además, tuvo la posibilidad de buscar una codirección externa, por lo que decidió pedirle a la académica UC Coca Duarte, especialista en metodología de investigación en teatro.

A continuación, Gala Fernández profundiza en los resultados de su investigación y en conceptos como el de objetividad y escala de notas, y reflexiona sobre las nuevas generaciones de estudiantes y los desafíos que significan de la docencia.

"En esta investigación reconocemos la necesidad de hacer estudios futuros sobre cómo generar, por ejemplo, instrumentos de evaluación de este tipo de muestras de desempeño que apunten más bien a lo que llamamos intersubjetividad", explica la actriz e investigadora.

La cooperación en la experiencia formativa

La literatura que existe sobre el proceso de evaluación establece que esta instancia debe ser formativa, y no solo un momento en el que se entrega una calificación o se cierra un curso. Es decir, cuando un profesor evalúa y retroalimenta a su estudiante, no solo debe medir su aprendizaje, sino que también debe aportar a él.

Fue a partir de estas premisas que Gala Fernández se preguntó: ¿qué es lo que hay que agregar para que la experiencia de evaluación efectivamente sea una experiencia formativa? Y, específicamente, ¿cómo agregar valor formativo a la evaluación de muestras de desempeño vocal? 

“La conclusión fue que es súper importante fijarse en que la interacción entre el docente y el estudiante tenga componentes de cooperación. La cooperación es un concepto que proviene de los estudios socioconductuales y tiene que ver con que dos individuos o más persiguen un objetivo común donde generan acciones que dan beneficios para ambos”, explica la académica UC.

En otras palabras, para que la experiencia de ser evaluado/a tenga valor para el o la estudiante, la experiencia debe tener algún significado para su aprendizaje. “No es una cosa funcional como ‘ya, muéstrame y yo te pongo nota’, ni tampoco es algo puramente calificativo, ni de demostración. No. La evaluación es un acto que se construye”, afirma Gala Fernández.

Al ser consultada sobre el concepto de objetividad en el proceso de evaluación, Gala Fernández plantea: "Siempre estamos sujetos a la subjetividad de la percepción pero entre todos acordamos que estamos evaluando A y B, y no C", por esto sugiere hablar de intersubjetividad. En la imagen aparece el curso del profesor Guillermo Calderón en 2023. Créditos: César Cortés.

Para lograr este objetivo, ¿te parece adecuado seguir evaluando a través de escalas de notas?

— Sí, absolutamente. No veo ningún problema con la calificación numérica siempre y cuando esta corresponda a una retroalimentación ajustada a los criterios de evaluación que están propuestos en los instrumentos y en los indicadores de logro de esos criterios. Es decir que, entre quienes van a participar de esta experiencia evaluativa, lleguemos a un consenso sobre qué es lo que se va a evaluar, cómo se logra eso que se va a evaluar y qué puntaje le vamos a asignar. Eso para mí sería una evaluación completa. Según estos parámetros, asignas un puntaje, lo sumas y da una nota.

¿Esto garantiza una evaluación “objetiva”?

— Esta es una pregunta súper recurrente, pero no fue algo que yo tratara de manera específica. Lo que puede aportar esta investigación, en ese sentido, es que al generar estos contextos evaluativos en los que hay una interacción más llana, a partir de la cooperación entre evaluador y evaluado, se propicia una retroalimentación más ajustada a lo que se está observando, más detallada y las calificaciones son más congruentes. Esto aporta en que el resultado de esa evaluación sea más pertinente, mejor valorado por los estudiantes.

— Entonces, ¿es apropiado seguir hablando de una evaluación objetiva?

— En esta investigación reconocemos la necesidad de hacer estudios futuros sobre cómo generar, por ejemplo, instrumentos de evaluación de este tipo de muestras de desempeño que apunten más bien a lo que llamamos intersubjetividad. Siempre estamos sujetos a la subjetividad de la percepción pero entre todos acordamos que estamos evaluando A y B, y no C. Esto aporta a que la retroalimentación y el resultado de la evaluación sea más ajustado y pertinente, y se basan en formulaciones criterios, indicadores, intersubjetivos, consensuados, pero no diría que objetivos. Entonces, esta investigación reconoce esta necesidad de emprender estudios futuros centrados en el concepto de la intersubjetividad, pero no es el foco.

— ¿Tiene que ver con transparentar lo que se está evaluando?

— No solo hay que transparentar, hay que consensuar entre el equipo docente y los estudiantes. Tú podrías hacer un instrumento fantástico porque explica súper bien el criterio, delimita súper bien los indicadores de logro, los puntajes están bien asignados. Pero, ¿tú te aseguraste que el o la estudiante entendiera lo mismo que tú? 

De acuerdo con la académica Gala Fernández, esta característica de las nuevas generaciones "de expresar rápidamente lo que te genera disconformidad, extrañeza, incertidumbre, incomodidad en el contexto del proceso docente, responde a la necesidad de sentirse más contenido, más guiado en el proceso".

Los desafíos de las nuevas generaciones

Gala Fernández ha sido profesora de Canto y Voz, los últimos 20 años. Esta experiencia docente le ha permitido ser testigo de cómo han cambiado los estudiantes, desde una esfera emocional y en línea con los cambios en la sociedad. “Yo nunca me cuestiono si los cambios son para bien o para mal. Me digo ‘estoy presente en este cambio, ¿cómo nos ajustamos, cómo nos flexibilizamos?’. Por ejemplo, si hay una incomodidad, una insatisfacción o un ruido… ¿Qué necesidad se está develando? Yo como profesora tiendo a tratar de responder metodológicamente a esa nueva necesidad”, explica la académica UC.

— Se ha extendido la idea de que las nuevas generaciones son más susceptibles a las malas críticas y reactivos ante situaciones incómodas. De forma peyorativa, se habla de una generación de cristal ¿Qué piensas al respecto?

— Específicamente, y esto es solamente un creo, esta característica de expresar rápidamente lo que te genera disconformidad, extrañeza, incertidumbre, incomodidad en el contexto del proceso docente, responde a la necesidad de sentirse más contenido, más guiado en el proceso. Quizás, también responde a la necesidad de conocer más en un sentido metacognitivo las metodologías que se están aplicando, por qué estamos estudiando esto y no otra cosa, por qué lo estamos haciendo de esta manera y no de otra. Cuando yo estudiaba hace 30 años atrás, eran cosas que uno no se preguntaba tanto, digamos que uno no se cuestionaba por qué vamos a hacer este ejercicio y no otro. O tal vez uno se lo preguntaba, pero no era una cosa generalizada como puede ser ahora. Esa es la necesidad que yo identifico.

— Y con respecto a los antecedentes que estudiaste para tu investigación, ¿encontraste alguna buena práctica que te pareciera positivo implementar?

— Muchas cosas no podría resumirlas en la entrevista. Creo que tuve la mala y la buena suerte de que hubiera poca literatura respecto del tema específico de mi investigación (evaluación en desempeño actoral), entonces pude revisar la literatura en detalle y de repente habían cosas muy interesantes que tenían que ver con, por ejemplo, los tipos de instrumentos que es mejor utilizar, con estructuras más atractivas o pertinentes para estrategias de evaluación en este tipo de prácticas.

— Esas estructuras, esos instrumentos como buenas prácticas, ¿ocurren en Chile o son casos de otros países?

— El problema es que no ocurren, están en el plano de la investigación. Entonces claro, se experimenta, se descubre, se comprueba, se publica, pero no necesariamente después se aplica, porque el proceso de aplicación obedece a un gran tema llamado recursos. 

— ¿No basta solo con entregar una directriz a nivel de dirección, por ejemplo?

— No, no es solo una instrucción. Habría que capacitar brevemente, porque hay muy poca formación pedagógica y sobre todo en evaluación.

— ¿Lo ves como un desafío para nuestras unidades académicas?

— Como un desafío no, es una necesidad urgente, ya dejó de ser un desafío. Aparte no es un desafío si hay que capacitarlos, no es tan desafiante. El desafío es conseguir recursos y tiempo para hacerlo.

 

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