Javiera Benavente realizó charla sobre su investigación de los caporales en encuentro de Artesanos de la Unidad

16 de abril de 2021


La musicóloga, intérprete y bailarina compartió el 19 de abril los avances de su tesis doctoral que está desarrollando sobre la vinculación de las personas de Santiago con esta tradicional danza folklórica boliviana. “Me interesa revisar por qué hay muchas personas que nos vinculamos a través del baile o la música andina, pese a que no nacimos en el norte de Chile ni tenemos familiares que danzan en La Tirana. Sin embargo, hay una llamita ahí que se prende por alguna razón con esa forma de ver el mundo”, dice Benavente, que conversó sobre este y otros temas con estudiantes de la U. Católica Boliviana San Pablo y la P. Universidad Católica del Perú.

photo_camera Roland Tandaypan. Día de Bolivia. Santiago, 2019.

“La danza me atrapó”, dice Javiera Benavente al comenzar a contar su experiencia con los caporales, danza de origen boliviano que actualmente es objeto de su investigación en el Doctorado en Artes UC y que presentó el lunes 19 de abril en un encuentro de universidades católicas de Bolivia, Perú y Chile (ver charla aquí, desde el minuto 24:00).

Esta musicóloga, cantante de música folklórica e intérprete de charango, hace cinco años visitó una agrupación de caporales en Santiago, con el único propósito de estudiar y analizar este baile que practicaban en festivales y carnavales callejeros. Pero los saltos, movimientos y los sonidos que se producían durante la danza colectiva, la cautivaron al punto en que actualmente ya no le basta con bailar, sino que también colabora en la coordinación de las actividades que realizan como grupo.

Así, uniendo su experiencia como bailarina y la investigación académica, Javiera comenzó a preguntarse acerca de esa relación entre la cultura andina y la ciudad de Santiago. 

—Me interesa revisar por qué hay muchas personas que nos vinculamos a través del baile o la música andina, pese a que no nacimos en el norte de Chile ni tenemos familiares que danzan en La Tirana. Sin embargo, hay una llamita ahí que se prende por alguna razón con esa forma de ver el mundo y su lenguaje expresivo, que nos llama tanto la atención de la cultura andina.

César Beltrán. Performance Un violador en tu camino. Santiago, 2019.

El colectivo que la musicóloga coordina actualmente y en que también baila como “macha”, funcionaba como una filial de una agrupación con sede en Oruro. En esa época tenían relación directa con “la capital del folklore boliviano”, hacia donde viajaban para participar en el famoso carnaval de la ciudad, en que agrupaciones de distintas latitudes danzaban en bloques, unas tras otras por el altiplano. Hasta que tuvieron que cambiarse de nombre y cortar esas relaciones. Esto, porque después de los eventos políticos y sociales que se desarrollaron a fines de 2019 -con el estallido social del 18 de octubre, y el golpe de Estado a la administración del Presidente Evo Morales-, las y los danzantes de los caporales en Bolivia y Chile adoptaron posiciones políticas opuestas.

—Estamos en un panorama que cambia segundo a segundo, y ese es uno de los grandes desafíos de hacer trabajos con prácticas contemporáneas y no con archivo ni con compositores muertos —detalla Javiera sobre su investigación doctoral que, justo en ese momento, fue acotando a una pregunta más teórica sobre estos cuerpos que se movilizan por distintos espacios geográficos: “Cómo un mismo traje y un cuerpo que se mueve de la misma forma, puede implicar una contracultura si performea en la Plaza de la Dignidad en Santiago, pero en Bolivia pasa que es un cuerpo, un traje y un movimiento que acompaña a Jeanine Áñez en su toma de poder del Gobierno. Ese es un poco el camino de la reflexión que estoy desarrollando”.

«Con las compañeras estamos entendiendo la danza como parte de nuestro activismo y no como algo separado, que es lo que ocurría antes. Fue un empujón necesario para que se entendiese la danza de caporal como un recurso para poder llevar este activismo a la calle», explica la bailarina Javiera Benavente.

Justamente esa reflexión que menciona Benavente, se trasladó durante esa fecha a las redes sociales. Ya que en el marco de las manifestaciones en el centro de Santiago durante la revuelta, junto a un grupo de compañeras realizó la performance Un violador en tu camino (del colectivo Las Tesis) vistiendo los trajes de los caporales. “Se posteó el video en una serie de fanpages que reúnen a la comunidad de caporal mundial, y desató una cantidad de comentarios de odio hacia nosotras y hacia el uso del traje, especialmente comentarios de hombres. Emocionalmente fue impactante, pero también siento que ahí hay un quiebre que no tiene una vuelta atrás, ya que con las compañeras estamos entendiendo la danza como parte de nuestro activismo y no como algo separado, que es lo que ocurría antes. Fue un empujón necesario para que se entendiese la danza de caporal como un recurso para poder llevar este activismo a la calle”, explica la bailarina.

Los pasos de los caporales están determinados por las organizaciones desde Bolivia, ya que responden a una tradicional danza cuyos patrones corporales desean mantener casi inalterables. Entonces, al alejarse de la directa influencia boliviana, desde Santiago comenzaron a innovar con mayor libertad en la creación de nuevos movimientos. Al igual que en la confección de los nuevos trajes, que también debieron modificar.

Cynthia Monsalves. Performance 8M. Santiago, 2021

Junto con idear nuevos movimientos y performances desde el encierro durante este periodo de cuarentena por la emergencia sanitaria en Santiago, Javiera Benavente continúa con el desarrollo de su tesis doctoral, que realiza con una metodología “no tan tradicional” al incorporar prácticas como la etnografía multisituada o la autoetnografía. A través de la tesis puedo generar una propuesta que no es tan recurrente en lenguaje académico, que es poder poner el cuerpo y las emociones en el texto. Porque este cuerpo se ve afectado cada vez que se pone el traje y hay cuestiones que hasta tienen que ver con la temperatura corporal cuando estás bailando. Todos esos elementos también pueden ir a través de un relato y es lo que nos dice la autoetnografía en el fondo, que puedo contar mi historia en un escrito y que eso puede ser literatura académica de igual forma”, dice.

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