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Libro visibiliza una década de arte crítico de mujeres en Chile

6 de octubre de 2021


El pasado 29 de septiembre, el Programa de Fomento y Desarrollo de las Artes de la Visualidad de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes realizó el lanzamiento del libro Mujeres en las artes visuales en Chile (2010-2020). Dicha publicación incluye el trabajo de Natalia Montoya, artista que el pasado 5 de octubre inauguró su exposición La piel que arrugan los perros cuando gruñen, en Galería Macchina.

Cuando los organismos públicos se comprometen a trabajar con una perspectiva de género, esto exige reconocer las históricas posiciones de desigualdad, cuestionar los estereotipos establecidos y construir nuevos contenidos que permitan incidir en el imaginario colectivo en pos de un reconocimiento transversal, desde la perspectiva de mujeres, disidencias sexuales, cuerpos racializados, migrantes y clases precarizadas.

Esto plantea Varinia Brodsky Zimmermann en la introducción de Mujeres en las artes visuales en Chile (2010-2020), libro del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio lanzado el pasado 29 de septiembre, en el que se desempeñó como editora. 

La publicación se constituye como una plataforma de visibilización en la que distintas trabajadoras del campo proponen una mirada y lectura sobre el trabajo artístico y la trayectoria de 55 artistas y 6 colectivas,  acompañado de sus propias experiencias, intereses y reflexiones. Para Mariairis Flores Leiva, coordinadora editorial del libro, esto es especialmente relevante: “El campo suele centrarse en las artistas; no obstante, esta plataforma nos permite ofrecer una cartografía de las otras mujeres que son fundamentales para el sistema del arte”.

De acuerdo con la teórica del arte y curadora independiente, este libro genera un precedente para la institucionalidad cultural en Chile: “Después de este hito, la institucionalidad no puede ignorar estos debates. Y si bien el libro está enunciado desde las mujeres, es un posicionamiento estratégico acorde a las discusiones sobre equidad de género que se dan hoy en todas las esferas de la sociedad, pero muchas de las obras y las artistas tienen una perspectiva crítica del género y trabajan con disidencias sexuales o ellas mismas se identifican desde ese lugar”, afirma la coeditora, Mariairis Flores.

La artista UC Patricia Domínguez Claro es una de las 55 artistas seleccionadas para esta publicación. Su trabajo se encuentra dentro del núcleo de sentido Nuevos mundos, futuros posibles y quien escribe de ella es Cynthia Francica.

«Nunca es suficiente, nunca estamos todas»

Para definir a las artistas y colectivas que son parte de esta publicación, Varinia Brodsky convocó a un comité editorial del que participaron Gloria Cortés Aliaga, historiadora del arte y curadora del Museo Nacional de Bellas Artes; Soledad Novoa Donoso, historiadora del arte y directora del Centro Nacional de Arte Contemporáneo de Cerrillos; y Carolina Olmedo Carrasco, licenciada en Arte UC, investigadora y docente en arte contemporáneo latinoamericano.

Junto con este comité, las editoras establecieron ciertos parámetros vinculados a un tipo de trayectoria y una línea de trabajo reconocible. También, que las artistas tuvieran un número de exposiciones, performances o intervenciones en el espacio público, y no solo en espacios de exhibición

A partir de estas directrices, el comité invitó a distintas profesionales de las artes que trabajan con un enfoque de género o feminista, a proponer nombres de artistas. Fueron las coincidencias de aquellos nombres, más otras artistas incorporadas por el comité —que consideraron artistas de regiones y otras que no circulan por los espacios oficiales del arte—, las que finalmente constituyeron el corpus de la publicación.

La artista UC Pilar Quinteros es una de las 55 artistas seleccionadas para esta publicación. Su trabajo se encuentra dentro del núcleo de sentido Imaginarios inconclusos de lo público y quien escribe de ella es Carol Illanes López. Fotografía: Friendship of Peoples Fountain (2014), Pilar Quinteros. Intervención en la Plaza de la Independencia (Maidán) de Kiev, Ucrania.

En Mujeres en las artes visuales en Chile (2010-2020), la presentación de cada artista y colectiva fue procedida por la escritura de una curadora, esteta, gestora, historiadora o teórica del arte, radicada dentro o fuera del país. Dichas escritoras, quienes en su mayoría también participaron de la sugerencia de nombres, fueron: Alessandra Burotto Tarky, Andrea Jösch Krotki, Carol Illanes López, Cynthia Francica, Danae Díaz Jeria, Daniela Berger Prado, Débora Fernández Cárcamo, Joselyne Contreras Cerda, Julia Antivilo Peña, Karen Cordero Reiman, Leslie Fernández Barrera, Loreto González Barra, Mane Adaro Gallardo, María Elena Retamal Ruiz, Nancy Mansilla Alvarado, Paulina E. Varas, Paz López Chaves, Sophie Halart de la Forest Divonne, Valentina Gutiérrez Turbay, Valentina Montero Peña y Victoria Maliqueo Orellana.

Nos importó que esta selección fuera capaz de dar cuenta de la heterogeneidad del campo y de las prácticas que lo componen, las que no definen un ‘arte de mujeres’, no creemos en esa categoría, sino que de un momento político social donde hay muchas mujeres generando un arte crítico. Tampoco creemos en la noción de calidad para abordar el arte, en el libro no hay arte de calidad o el mejor arte de los últimos tiempos, sino que un recorte de un campo que es complejo y que creemos es necesario fijar en un documento para el presente y el futuro”, declara la coeditora Mariairis Flores.

"No basta con ‘ser mujer’ para generar una disrupción crítica: es una condición primaria, pero no suficiente, ya que depende de las posturas que se adopten”, afirma Mariairis Flores.

De acuerdo con Varinia Brodsky en su texto introductorio, las 55 artistas y 6 colectivas pudieron “sumar su enfoque y experiencias sobre su trabajo y cuerpo de obra, conformando de esta manera un tejido que se configura como un ecosistema vívido que se nutre de las visiones, corajes y acciones de cada una, siempre desde la disyuntiva de que nunca es suficiente, nunca estamos todas”.

“Afrontar una selección siempre es una tarea compleja — argumenta en esa línea, Mariairis Flores—, porque significa generar un afuera que es problemático cuando pensamos en la relevancia que tiene la visibilización para nuestros objetivos. Cualquier corte editorial se basa en su imposibilidad de abarcar e ‘incluirlo todo’, por lo que el riesgo de lo incompleto es inherente a formular un compendio”, puntualiza.

Una lectura escrita en papel de seda

En una etapa final de la selección, el equipo de editoras propuso ordenar a las artistas a través de núcleos de sentido. “Teníamos la intención de desencadenar reflexiones críticas, cuestión que otro tipo de organización, por ejemplo, alfabética, de procedencia o disciplinar, no proporciona, ya que establece categorías/jerarquías tradicionales e inclusive obvias”, revela Mariairis Flores. 

Los núcleos son diez: Explorar las matrilinealidades y los linajes; Imaginarios inconclusos de lo público; Resignificación de saberes; La simulación como herramienta para torcer lo dominante; Nuevos mundos, futuros posibles; La memoria de los territorios; El cuerpo como cartografía de resistencias; Disuadir los centros; Identidades y orígenes habitados; y Contra la deshumanización.

Como un gesto de apertura y movilidad de la lectura propuesta, a diferencia del resto de las páginas, impresas en papel bond de 106 gramos, la presentación de cada núcleo fue impresa en hojas de papel de seda.

Arte crítico de mujeres

El título Mujeres en las artes visuales en Chile (2010-2020) precisa que se trata de un libro que visibiliza, no solo a las artistas de una década, sino que también a otras mujeres que escriben y trabajan desde distintos territorios, pero con un arraigo que las mantiene activas y atentas a su contexto de origen. Algunas de ellas nacieron en este país y otras son migrantes. Otras son aymara y otras mapuche.

No obstante que la acción de incorporar a las mujeres en cuanto mujeres busca compensar las desigualdad institucional que experimentan las artistas y generar un cuestionamiento a los imaginarios persistentes en la sociedad. Según Mariairis Flores, esto “confirmaría inevitablemente el orden hegemónico, que es lo que buscamos impugnar, desde una mirada analítica”.

Al ser consultada sobre la incomodidad que experimentan algunas mujeres artistas cuando se les agrupa por el solo hecho de ser mujeres, Mariairis Flores plantea que esa incomodidad tiene directa relación con el patriarcado: “Existe un temor por la ‘etiqueta’ y que eso invalide tu obra, porque en el fondo El Artista, siempre Hombre, siempre Genio, no necesita apellidos para validarse, porque eso es la norma. Él es la norma, entonces agruparte como mujer significa reconocer una desventaja, pero esa desventaja no es intrínseca al ser mujer, sino que a cómo se ha construido la institución arte y la historia. El feminismo ha evidenciado ese problema estructural que sitúa a las mujeres en un lugar secundario por el solo hecho de serlo, entonces con la expansión del feminismo más artistas entienden que es necesario y estratégico agruparnos”.

Colectiva Ser & Gráfica. Intervención en la fachada del Centro Cultural GAM, Santiago (2021) Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2021.

Pese a que todas las artistas de esta publicación presentan un tipo de arte crítico, no todas las mujeres se declaran, en consecuencia, feministas; y, de acuerdo a Mariairis Flores, no todas las obras deben ser leídas desde ese lugar.

Sin embargo, en uno de los ensayos introductorios del libro, la historiadora del arte y curadora Karen Cordero Reiman sostiene que “las huellas y resonancias del feminismo han transformado el panorama artístico, cultural y político en América Latina de manera fundamental, aún cuando el registro de este impacto en las estructuras y configuraciones del campo más amplio de la historia y crítica del arte y el ámbito museal pareciera ser todavía incipiente”.

Este ejercicio editorial se posiciona desde la complejidad de enunciar la diferencia, pero entendiendo a las mujeres como “heterogéneas, tramadas por la racialización, la clase y la disidencia sexual, lo que a su vez está determinado por estructuras de poder que constituyen lo otro (...). El enunciarse desde el ser mujer es un posicionamiento estratégico de discurso, puesto que no basta con ‘ser mujer’ para generar una disrupción crítica: es una condición primaria, pero no suficiente, ya que depende de las posturas que se adopten”, puntualiza la coeditora Mariairis Flores.

La piel que arrugan los perros cuando gruñen

Una de las artistas que incluye Mujeres en las artes visuales en Chile (2010-2020)  es Natalia Montoya Lecaros, estudiante del Magíster en Artes de la Facultad de Artes UC, y una de las expositoras del proyecto Materialidades en Diálogo, cuyos curadores son Mónica Bengoa y Danilo Espinoza, artistas y académicos de la Escuela de Arte UC.

En la publicación, el trabajo de Natalia Montoya se encuentra en el núcleo de sentido Identidades y orígenes habitados, donde la investigadora en artes visuales y literatura latinoamericana Cynthia Francica destaca cómo la artista indaga en las múltiples y fragmentadas identidades del norte de Chile, lugar en el que nació, creció y vive su familia. “A partir de lo andino y lo global, su trabajo registra la experiencia de habitar un umbral, un  espacio entre mundos. Frente a la historia familiar de una lengua cercenada por las marcas del colonialismo en la región, y la potente herencia cultural aymara que se disipa, la obra de Montoya se aboca a la búsqueda de un lenguaje que habilite la reconstrucción, desde la fantasía, de ese universo inaccesible”, explica la investigadora.

En su exposición en Galería Macchina, titulada La piel que arrugan los perros cuando gruñen, en exhibición hasta el 26 de octubre, Natalia Montoya construye una nueva idea del indio desde sus tejidos, artefactos y espacios espirituales. “Nace de una búsqueda autoetnográfica que se encuentra con la representación del indígena piel roja, una dislocación del relato biográfico, específicamente en la figura del indio piel roja en la fiesta de La Tirana. En la misma materialización se hace visible el relato olvidado de una identidad Aymara en la región de Tarapacá. Este relato biográfico/generacional se ve mezclado con la vivencia sensible y personal como peregrina a la fiesta de La Tirana, la cual tiene diferentes raíces originarias y culturales como evidencia de los procesos históricos en la región. A través del verbo en Aymará Sinsiña: gesto de disgusto o desagrado, sonrisa sarcástica, la piel que arrugan los perros cuando gruñen evidencia el gesto activador para esta exposición”, comparte la artista en el texto curatorial.

Conoce más detalles de esta exposición en el siguiente video preparado por el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR):

Visita La piel que arrugan los perros cuando gruñen de Natalia Montoya hasta el 26 de octubre de 2021, los martes, miércoles y jueves de 12:00 a 16:00 horas. Galería Macchina está ubicada en Campus Oriente UC (Avenida Jaime Guzmán 3300, Providencia).

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