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Neny Farías: una mujer inabarcable

8 de marzo de 2024


Existen personas que, sin solicitar reconocimiento alguno, han sido clave en la historia de sus comunidades. Para la Escuela de Arte UC, esta persona ha sido María Elena Farías y hoy, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer 2024, relevamos su figura.

En primer lugar, profesora. Ese es el sustantivo con el que María Elena Farías se define y con el que explica por qué no puede permanecer sentada. Por qué necesita estar de pie, revisando fotografías, grabados, diapositivas, gráficas y antiguas revistas universitarias que ayudó a publicar y que años más tarde vio desaparecer.

En segundo lugar, una taza de café a media mañana.

Después, todas las otras dimensiones que esta entrañable profesora UC ha desarrollado a lo largo de su vida y que hoy, entregan una mirada sobre lo que significaba ser una mujer profesional y progresista, en el Chile de la segunda mitad del siglo XX.

Arte en la Católica

Es probable que Neny Farías (Santiago, 1948) haya sido testigo de los hitos más importantes en la historia de la Escuela de Arte UC, en los últimos 40 años. Y más probable aún, que ella sea la autora de las fotografías que hoy existen de esos momentos.

Siempre detrás de su cámara y atenta a que todo funcionara, tal vez, porque era la mayor de cinco hermanos. La mandona, la responsable de que todos llegaran a tiempo al Liceo Experimental Manuel de Salas, un lugar que marcó su forma de ver y desenvolverse en el mundo. Donde conoció al padre de sus dos hijos y descubrió sus habilidades artísticas. Aunque, en palabras de Neny, estudiar Arte fue “una cosa bien fortuita”.

El plan original era que ella estudiara Arquitectura en la Universidad de Chile, tal como sus padres. Pero un error con las carpetas de postulación y la lejanía de esta escuela, ubicada en la comuna de Cerrillos, hicieron que Neny terminara entrando en su segunda opción: Arte en la Universidad Católica.

—Yo era como un bicho raro. El comentario era como "chuta, viene del Manuel de Salas y anda con hawaianas", que era casi como un insulto porque en aquellos años todas venían de punta en blanco.

Era 1968 y las universidades experimentaban una efervescencia intelectual, política y cultural, en reflejo de los profundos cambios que la sociedad chilena estaba viviendo. A diferencia de lo que pasaba en la Universidad de Chile, en la Escuela de Arte de la UC, la mayoría del estudiantado eran mujeres. Tanto que se prestaba para bromas de corte machista.

— Un reconocido profesor entró a la sala y dijo: "bueno, veo que hay 20 mujeres y tres hombres. ¿Las mujeres vienen aquí a estudiar arte o a buscar un marido arquitecto?"

Por el contrario a estos prejuicios, Neny recuerda que casi todas sus compañeras terminaron ejerciendo como artistas, diseñadoras, publicistas y fotógrafas. De hecho, ella y Ximena Ulibarri se quedaron en la universidad haciendo clases.

En la generación de Neny Farías eran mayoritariamente mujeres y, entre ellas, se gestó un ambiente de compañerismo y solidaridad.

Las artistas de Taller 99

— Un día, mientras esperaba que mi papá me pasara a buscar, me encontré con una señora de unos 50 años que me preguntó: ¿y tú que haces aquí? Era Dinora Doudchitzky. nos habíamos quedado conversando y me dijo que por qué no esperaba en el taller de Grabado, y en eso, entran Delia del Carril y Roser Bru. Yo todavía no había tenido los cursos de grabado, pero ahí estaba, conversando con estas tres artistas del Taller 99.

Desde ese momento, Neny comenzó a quedarse de manera extraprogramática, tres veces por semana. "De hecho, los miércoles venían todos y Dinora convidaba a sus amigos a tomar té, mientras ella tocaba la guitarra y cantaba, y Roser trabajaba en otra prensa. ‘Ay, Neny, tú que tienes fuerza y que trajiste huaipe, limpia la placa’ o ‘tú que esto otro, coloca el papel’, y al final terminaba yo imprimiéndole los grabados a Roser Bru y a Delia del Carril. Creo que por esto me gustó el grabado", explica.

— Después, cuando tuviste los cursos de grabado ¿te fue bien?

—Claro, aunque era bastante autocrítica. De repente hacía grabados que sencillamente no me gustaban. Ahora les inculco a los alumnos que nunca tienen que decir no me gusta, todas las cosas que salen con error son para aprender. Pero en ese tiempo, los profesores no eran así, los profesores eran como "ah, ya lo hizo, está muy bueno. Tiene un cuatro". Yo cambié esa forma de hacer las cosas, lo que hago es siempre darle al alumno la oportunidad de repararlo o volver a intentarlo desde cero, ¿te fijas? Porque a mí no me gustó como me habían tirado para abajo.

— Como estudiante y profesora de la Escuela de Arte, fuiste testigo de cómo los artistas que habían sido tus profesores se comenzaban a retirar y, al mismo tiempo, de cómo tus propios estudiantes se integraban al cuerpo académico ¿qué te pasa con eso?

—Yo siempre incentivaba que mis alumnos destacados fueran ayudantes y así seguían. Imagínate, Jorge Padilla 'me quitó' el curso de Serigrafía y luego el de Xilografía. Después, Paty Novoa me quitó el curso de Fotografía. Siento orgullo porque eran alumnos en los que uno confió y que les gustaba enseñar. Me cargan esos profesores que enseñan como si fueran los súper sabios y el resto no sabe nada.

Aprendizajes en el exilio

 Tras casarse y tener a su primer hijo en 1971, y a su segunda hija en 1973, María Elena Farías obtuvo la licenciatura en Arte con mención en Diseño Gráfico ese mismo año y luego, en 1975, el título de diseñadora.

— ¿Por qué te inclinaste por Diseño Gráfico?

— Mi papá me decía "no te voy a mantener toda la vida" y como diseñadora iba a poder trabajar, aunque toda esa época fue medio rara. A fines de 1974 mi esposo se tuvo que ir del país porque él trabajaba en el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de Chile (INTEC) y un día nos enteramos que Carabineros lo andaba buscando, que se lo tenían que llevar preso por comunista. Así fue como pedimos asilo en Canadá y vivimos allá cuatro años.

— ¿Cómo fueron esos años para ti?

— Primero tuve que aprender inglés y luego pude tomar algunos cursos de perfeccionamiento en la Ontario College of Art. Tomé Dibujo de figura humana y Fotografía en colores, algo que aquí no se enseñaba todavía. Aquí era pura fotografía blanco y negro. ¿Cuándo íbamos a tener una ampliadora a color y todas esas cosas?

— ¿Pudiste trabajar como diseñadora estando allá?

—Sí, lo primero que hice fue diseñar y diagramar unos libritos para el mismo lugar donde había aprendido inglés. Eran para los padres de los colegios de inmigrantes, que eran traducidos en muchos idiomas. Ahí, con un inglés bien champurreado, entré en contacto con la imprenta y conocí a un chileno que era diseñador de la Universidad de Chile y que iba a poner un taller de diseño gráfico. "¡Vas a poner un taller! ¿Y no necesitas a alguien que te ayude?". En cinco minutos teníamos armado el taller Gráfika Art Studios.

Además de su trabajo como profesora, Neny Farías se desempeñó como fotógrafa y diseñadora gráfica freelance para distintos lugares a lo largo de su vida. Entre ellos, el sello discográfico IRT, la Revista Paula y la editorial Antártica. En la foto, se le ve con un afiche del concurso de belleza Miss Chile, cuyo logotipo corresponde a su letra manuscrita.

Las imágenes de una época

Neny Farías regresó a Chile con nuevos conocimientos sobre impresión a color y softwares de edición fotográfica, lo que facilitó que, en 1980, se reincorporara como profesora de la UC en los cursos de Fotografía y Técnicas básicas de impresión, entre otros.

¿Siempre te gustó la fotografía?

—Desde los seis años, cuando mi abuelo materno me enseñó. Él tenía una importadora de artículos de arte en Valparaíso y entre las cosas que vendía, tenía algunas cámaras Leica con las que aprendí a tomar fotos. Ya después, una tía de mi exmarido me regaló una Rolleiflex que todavía tengo. Una maravilla con dos lentecitos, pero que no tenía buen alcance de luz y tenía un rollo terrible, muy grande. Por eso siempre mis cámaras favoritas han sido las de marca Canon.

Esta y otras cámaras son parte de la colección que se encuentra en el departamento de Neny, donde además hay miles de diapositivas, rollos fotográficos y películas sin revelar. Fotos de exposiciones temporales, inauguraciones, eventos académicos y también de momentos históricos, como de la paralización de la Escuela de Arte por la detención de la estudiante de segundo año, Flavia Tótoro, que fue retenida durante tres días por la Central Nacional de Informaciones en 1986.

—Dentro de la universidad, la Escuela de Arte siempre estuvo catalogada, casi como un secreto a voces, como la escuela de los comunistas, ¿por qué? Porque estaba "el cubano", que era Mario Carreño, y también, porque José Balmes y Gracia Barrios llegan del exilio. Ellos no pudieron volver a la Universidad de Chile a hacer clases porque allá los controlaban mucho más. Nosotros por suerte tuvimos al rector Jorge Swett que en realidad no quería tener problemas. Siempre fue muy cálido, muy afectivo, conversaba con nosotros. Nos decía: ‘si tienen algún problema me lo hacen saber’, como diciendo 'por favor no me cuenten nada'—, cuenta Neny entre risas.

—Justo el año pasado, en la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado, la Federación de Estudiantes,  la Consejería Superior y el Colectivo Memoria UC pidieron que se derogara el grado académico de doctor honoris causa del ex rector designado en 1973.

—Con Arte se portó muy bien. Nunca preguntó si sabíamos de algún activista en nuestra comunidad, aunque él sabía que los había.

Neny Farías entabló una cercana amistad con el matrimonio Balmes-Barrios y, hasta el día de hoy, conserva algunos de los grabados que le regalaron.

De amigos, archivos y recuerdos

Aunque Neny Farías tuvo profesores que fueron artistas renombrados, tales como Eduardo Vilches, Mario Carreño, Gaspar Galaz, Pedro Millar y Jaime Cruz, fue el matemático y coleccionista Emilio Ellena, que conoció en el Taller 99, quien más influyó en su forma de trabajar.

‘¿Y tú quién eres?’, le preguntó un día que la vio en los talleres de grabado de la Escuela de Arte. Según Neny, él estaba ahí para conversar y porque le interesaba conocer el trabajo de los artistas y hacer Carpetas de Grabado para luego donaba a museos y distribuía a personas de los países donde viajaba.

—Él hacía circular estas obras, regalando estas carpetas en sus viajes, porque todas eran regalos de sus amigos y "no le habían costado nada". Esa es una cosa muy importante que yo aprendí con él: hacer todo con amigos. Entonces, cuando iniciamos el proyecto de la Revista de Arte UC, por consejo de Emilio Ellena le dije a Pedro Millar: "¿No te tinca regalar una obra junto con la revista?" Así fue como cada edición incluyó una obra original de artistas como Jaime Cruz, José Balmes y Roser Bru. Además, algunos de los auspiciadores eran antiguos "amigos" míos, eran ex compañeros del Liceo Manuel de Salas, todos ingenieros y gerentes de empresas.

El otro aprendizaje que le dejó Emilio Ellena a Neny Farías fue el de guardar ordenadamente las obras y documentos que daban cuenta de una época.

—Una vez, mientras conversaba con los jardineros Waldo y Pedrito, vi cómo la secretaria del director botaba unas cajas en los contenedores del patio. Me acerco a ver y eran carpetas y carpetas de nóminas de profesores, certificados de estudiantes y otros documentos que me parecía importante guardar por lo que le pedí a PEdrito que los guardara en su bodega. Al hacerme cargo de estas cajas llenas de archivadores hoy día podemos saber qué profesores han pasado por la Escuela de Arte porque ¿quién se va a acordar qué artistas trabajaron aquí en 1968?, ¿cuál era el plan de estudios de 1993?

 —Esto de guardar y acumular archivos es algo que se ha repetido en tu vida...

—Por supuesto, si es un karma que me persigue. Y que claro, luego me llevó a realizar un postítulo en Administración de Proyectos Culturales, para Docentes de Latinoamérica, donde además de archivística, tuve algunos cursos de conservación.

Se inaugura exposición Grabado y gráfica en la Revista de Arte UC 1987-1995 en la Biblioteca Campus Oriente

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