13 de julio de 2026
Sebastián Guajardo tenía diez años cuando levantó la mano para elegir un instrumento. En su escuela de Punta Arenas había comenzado un proyecto de orquesta de cuerdas y las opciones eran tres: violín, viola o violonchelo. Él solo conocía uno.
"Elegí el violín y ahí empezó todo", cuenta.
Hoy, trece años después, esa elección lo llevará fuera de Chile. El estudiante de segundo año de Interpretación Musical del Instituto de Música UC fue seleccionado para participar en el Lunigiana International Music Festival, encuentro anual, a realizarse desde el 16 al 26 de julio en Italia, que reúne a cerca de medio centenar de jóvenes músicos provenientes de todo el mundo.
"No lo podía creer. Es la primera vez que voy a salir del país por un motivo musical y, además, para perfeccionarme. Es una oportunidad muy importante para cualquier músico", dice.
El festival contempla clases magistrales con especialistas en distintas áreas de la música, además de trabajo en ensambles de cámara junto a estudiantes de diferentes nacionalidades.
Pero llegar hasta esa instancia no fue sencillo. En el proceso de búsqueda para reunir los fondos necesarios, conoció el recién creado Fondo de Apoyo para Actividades Formativas de la Facultad de Artes UC, beneficio destinado a estudiantes de pregrado y postgrado para apoyar la participación en congresos, festivales, residencias y otras instancias relevantes para su formación.
En palabras de Marcelo Gutiérrez, subdirector de Asuntos Estudiantiles de la Facultad, “este fondo refleja una convicción profundamente universitaria: la formación ocurre también fuera de las aulas, en la creación de redes, en la experiencia de representar el trabajo desarrollado en nuestra facultad y en el encuentro con nuevas perspectivas y desafíos”.
Para Sebastián, ese principio cobra sentido en una experiencia concreta. "Muchas veces los costos son una barrera muy grande y este tipo de apoyos hacen posible acceder a oportunidades que de otra forma serían muy difíciles", afirma.
Para él, el valor del fondo no radica únicamente en el aporte económico.
"La formación también ocurre en estos espacios. Uno aprende en festivales, conoce otras formas de trabajar, recibe retroalimentación y construye redes. Todo eso también forma parte de la universidad", recalca Sebastián Guajardo.
Cuando Sebastián habla de Italia, inevitablemente vuelve a Punta Arenas. Mientras conversa, lleva prendido en la chaqueta un pequeño pin con la bandera de Magallanes. No es un accesorio cualquiera. Es una forma de recordar el lugar desde donde comenzó un camino que, por mucho tiempo, le pareció casi imposible.
El proceso de selección para el Lunigiana International Music Festival fue exigente. Los postulantes debían enviar una audición en video y una carta de motivación, documento que para Sebastián resultó casi tan importante como la interpretación musical.
"Esa carta también habla de quién eres, de dónde vienes y del trabajo que has hecho. Yo soy de Punta Arenas y llegar hasta acá (Santiago) ya ha significado recorrer un camino largo. Ir ahora a Italia es otro paso muy importante”, dice.
Creció en una región donde desarrollar una carrera en música clásica supone desafíos adicionales. No solo por la distancia geográfica, sino también por las oportunidades disponibles.
"Lo más difícil es que muchas veces no sabes cómo desarrollar tu carrera porque todo parece muy lejano. Antes de los 18 años pensaba que muchas cosas eran imposibles”, añade.
En ese recorrido, dice, el apoyo de su familia fue decisivo. Por eso, cuando piensa en otros jóvenes que hoy estudian música o sueñan con hacerlo desde regiones, su consejo no apunta únicamente al talento.
"Lo más importante es informarse y atreverse. Hay que tener claro qué quieres lograr, investigar dónde puedes postular, qué profesores pueden ayudarte y cuáles son los pasos para llegar ahí. Muchas veces uno cree que no tiene posibilidades, pero si no postula nunca lo va a saber”, concluye.
La conversación inevitablemente deriva hacia el escenario que hoy enfrentan las artes en Chile. Mientras distintas instituciones culturales han advertido sobre las dificultades de financiamiento que afectan al sector, Sebastián insiste en que el valor de la creación artística trasciende cualquier indicador económico:
"Las personas no solo trabajamos o movemos la economía. También sentimos, pensamos y necesitamos expresar lo que vivimos. El arte forma parte de nuestra esencia".
¿Cómo crees que la música puede contribuir a transformar la sociedad?
Antes de despedirse vuelve, ca si sin proponérselo, a la imagen del niño que levantó la mano para escoger un violín.
"A veces uno piensa que todavía no está preparado o que no vale la pena postular. Yo también lo pensé".

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